Nos cambiamos los corazones
yo usaba el suyo
grande, caliente, con el ritmo acelerado.
Ella se acostrumbró al mío
y durante días paseamos,
nos amamos y lloramos
con un corazón prestado.
Pero en la prisa por vivir,
por evitar la despedida,
olvidamos volver a cambiarlos.
Ella se fué.
Ahora mi corazón,
el suyo,
la echa de menos y se empeña
en volver.
Y corre para encontrarla.
Dice que, a ella, le pasa lo mismo.
Que su corazón,
el mío,
coge la carretera de Córdoba
y, hasta que la cabeza
no lo obliga a parar,
mantiene apretado el acelerador.
Hemos quedado para volver a
cambiarlos.
Habrá que esperar.
Pero cuando nos encontremos
ninguno querrá cambiar.
Y volveremos a caminar de la mano,
a hacer el amor,
a llorar y a reir.
Olvidando que tenemos
un corazón prestado.
JUEVEANDO CON UNA PERSONA ESPECIAL QUE NO SABE QUE LO ES
Hace 12 horas

Qué bonito, Bubo.
ResponderEliminarMucho mejor que el anuncio que ví hoy en el peródico;
ResponderEliminarCambio corazón caliente, sin estrenar, por no poder atender, por cabeza bien amueblada en pleno funcionamiento.
¡Qué pena!
...por eso te quiero tanto y te doy mi corazón. Tómalo, tómalo, tuyo es, mio no!!
ResponderEliminar¿¿De qué me suena a mi esto??
Bubo me has dejado de piedra, no tengo palabras, un cambio radical, pero muy bueno.Tendras que coger esa carretera a cordoba.
ResponderEliminarUn beso
Tesa... ¿no se si el "que bonito" es algo bueno o no?
ResponderEliminarLo único que tengo bien amueblado es el salón. La cabeza... tendrá que esperar hasta la siguiente reforma, y el corazón... hace poco salió del taller.
No Gilda... si en Córdoba ya estoy. Lo que tengo que hacer es salir más.