9/3/21

De madre a hijo.

Déjame que te diga algo, hijo: 
La vida para mí no ha sido una escalera de cristal. 
La escalera ha tenido tachuelas, 
Y astillas, 
Y tablones levantados, 
Y lugares en los que no había ni alfombra.
 Pelados. 
Pero en ningún momento 
He dejado de subirla, 
Ni de alcanzar rellanos, 
Ni de torcer recodos, 
Y a veces, he avanzado en la oscuridad 
Allí donde no había luz. 
Así que, no te des por vencido, hijo. 
No te quedes abajo 
Porque descubras que es difícil el ascenso.
 No decaigas ahora- 
Ya ves, cariño, 
que yo aún sigo, 
Yo todavía sigo subiendo, 
Y la vida para mí no ha sido 
una escalera de cristal.

De Langston Hughes.

8/3/21

De besos y humo.

 
Empezar a fumar por un beso, una lengua de humo que jugaba en mi boca con los lábios húmedos y rápidos. 
 
De Luis García Montero.
Alguien dice tu nombre. 

 

2/3/21

In laboro

Esto no puede volver a pasar. Con todo lo que tengo pendiente no puedo venir al curro solo a trabajar. 

Bubo dixit.

23/2/21

...

 Me voy a morir pronto. 

Lo se. 

Lo siento. 

No es que lo pretenda.

Ni que lo adivine. 

Es que, sea cuando sea 

sera pronto. 

Se quedaran  pendientes

 los cuadernos sin publicar

y los besos que lance al aire 

buscando un lugar, 

no pisare los paisajes 

que necesito recuperar. 

Da igual cuando sea, pero sera pronto. 

Y mientras tanto...



Pues mientras tanto me acabo de tomar dos cervezas y voy a dejar esta mierda de poema asî como estâ. Porque entre una tonterìa y otra no le encuentro ni un final decente y, lo peor, nada divertido o al menos agradable. ¡Coño con tanto muerto! 

El caso es que estoy a final del turno, escaqueandome y, ahora, con regomello. Unos amigos me han dado un toque para tomar cervezas, solo me ha dado tiempo a dos y siguen de jarana. MIentras una tipa con buen tipo y pinta de loca da gritos por el vestîbulo. Parece un anuncio de Cats. 

Bueno... ahora si, mejor cierro esto y me doy con un canto en los dientes. Ademàs, odio poner las tildes como si fuese gabacho en vez de las normales de toda la vida. 


22/2/21

Insano.

 Segun la R.A.E.:

del latin "insanus".

1.- Perjudicial para la salud. 

2.- Loco, demente. 




16/2/21

La muleta.

 

Camina lentamente con la muleta apoyada en el brazo derecho. Parece que va contando la solería del vestíbulo. En cada losa la apoya, justamente, en el centro, y sigue su andar pausado y solemne hasta la taquilla. Tres personas  no parecen mucha cola para esperar a que la atiendan pero, uno por uno, le ofrecen su sitio hasta que se coloca la primera. El taquillero la mira y le pregunta a donde desea el billete. Tambien le ofrece la posibilidad de que una persona la acompañe hasta el autobús. Es una normativa de la que puede aprovecharse debido a su situación de persona mayor y discapacitada. Lo de discapacitada lo dice al menos tres tonos mas bajos mientras le mira la muleta. La señora le pide un billete a Sevilla, le da las gracias por su ayuda pero la deniega con un mohín que demuestra que ha escuchado perfectamente, aunque tres tonos mas bajos, la ultima palabra y  una vez con su billete vuelve a hacer el recorrido inverso. Antes da las gracias nuevamente a los usuarios de la cola que le han ofrecido su lugar. Continua con paso lento y marcando cada losa del pasillo en el centro con la muleta de su mano derecha.

Cada dia se ve mas mayor. Por eso, cuando sale a la calle arroja a una papelera la muleta y sube en su flamante Jaguar.

28/1/21

Don´t read.

 ¡No lo leas! No lo leas por que de aquí, hoy, no vas a sacar nada provechoso. Esto es una manera, como otra cualquiera de perder el tiempo. Y, créeme, ahora tengo bastante. Debería estar estudiando inglés. O leyendo, o quizá haciendo bien mi trabajo. Pero no. Hoy el día parece confabularse para eternizarse. Quizá por eso estoy escribiendo en el blog. Que yo pierda el tiempo con una entrada que no va a beneficar nada es algo habitual, si has llegado hasta aquí seguramente lo sabrás de otras veces. Si no es el caso, espero que sea ese, ojalá estés disfrutando de algo agradable. Por si acaso, ya estas avisasdo en las tres primeras frases que he puesto. 

No se como ha ocurrido pero después de dos años desde que me levanté esta mañana he mirado el reloj y el tiempo no avanza. El primer párrafo debe de tener un record mundial de velocidad, quizá para tí ha sido solo cuestion de treinta segundos pero en mi caso, solo ha pasado uno y medio. ¡Un segundo y medio! Y es que no hay nada como que el reloj se confabule contra ti. Eso que decía Sabina de que la eternidad dura un segundo, a mi me está ocurriendo hoy al revés. ¡Me cago en la puta! Y es que un segundo parece eterno. ¡No! Ya he mirado el reloj y está bien. ¡Funciona! Adelanta pero en cuando me despisto y pasan dos o tres días aquí sentado, él solo es capaz de cambiar el minutero en dos intervalos. Desde las 11:17 a las 11:19 mi vida ha tenido millones de segundos. 

La mascarilla se me ha pegado a la cara, ya es parte de mi cuerpo. ¡Cada cuatro horas hay que cambiarla! Y, en teoría, aún ni han pasado esas cuatro horas pero yo, hace mucho tiempo, que la noto como si estuviese hecha a jirones. Desprendiéndose, de mi boca, con las gomillas secas e inextensibles. Quizá ya esté vacunado todo el planeta mientras escribo un nuevo párrafo. Todo va a cámara lenta. He podido contar cada gota cuando la limpiadora se ha acercado y la fregona giraba a cámara lenta para limpiar el suelo. 

Interminable este puto día. 

Maldigo a Lucho Gatica y su "rilijnimirquislishiris". 



20/1/21

La parada.

 

Subió los diez pisos hasta la azotea.  Tenía que alejarse rápido de allí. Miró a un lado y a otro. Nada. Entonces la vió. Silbó e hizo aspavientos. La nube se paró.

-          Lléveme al bosque. – Le pidió.

Y el viento empezó a soplar.  

12/1/21

Kingdom come.


El vástago pide como si le hubiese hecho la boca un fraile. Pero de vez en cuando se marca algún detalle y se curra un regalo. Esta vez, sabiendo que el Súper es uno de mis favoritos, se ha mareado buscando Kinggom Come. Me lo presenta como regalo de reyes y por lo bajini me recuerda que tengo que terminarlo pronto para poder leerlo él (A partir de ese momento, tendré que volver a pedirse por tiempo limitado y verlo solo en sus estantería.)

El caso es que el cómic es espectacular. Imagina que tienes una novela tipo La Iliada, La Eneida, Cyrano, Los tres mosqueteros, una de esas que te han marcado. En la que deseas con pasión convertirte en el personaje. De las que sabes que la cosa puede acabar muy mal pero no tienes mas remedio que seguir leyendo. Algo de esto pasa con Kingom Come. Pero además es como si al lado tuvieses uno de esos catálogos del museo del Prado o del Louvre. (Quizá exagero). Y es que cada página del cómic es una obra de arte. (Ahí si que no exagero.)


El caso es que me he encontrado con lujo de edición. Ya me han preguntado dos o tres veces si lo he acabado. ¡Por su puesto que lo he acabado! Ahora lo difícil será decirle adiós durante un tiempo. (Mucho tiempo me imagino.) Pero me da  comba para volver a la estantería de los comics del primogénito y arramblar también con los tres o cuatro nuevos que se ha conseguido de Dardevil.
Quid pro quo. 


Me falta...

Me falta una palabra, una palabra
sólo.
         Un niño pide pan; yo pido menos.
Una palabra dadme, una sencilla
palabra que haga juego
con...
   Qué torpes
   mujeres sucias me interrumpen
   con su lento
   llorar...

Comprended: cualquiera de vosotros,
olvidada en sus bolsos, en su cuerpo,
puede tener esa palabra.
   Cruza más gente rota, llegan miles
   de muertos.

La necesito: ¿No veis
que sufro?
   Casi la tenía ya y vino ese hombre
   ceniciento.

Ahora...
   ¡Una vez más!
Así no puedo.



                         De Ángel Gonzalez.