27/4/20

En las fases más avanzadas del cretinismo, la falta de ideas se compensa con el exceso de ideologías.


De El Juego del Ángel.
Carlos Ruiz Zafón.

12/4/20

Llamadas.

Suena el teléfono en casa. Interrumpe los dibujos y mamá habla en el salón sin dejarme escuchar al gato Jim. 
- Mamááá. ¡Que no escucho! - Me enfurruño.
- Ahora la llamamos... ¿En diez minutos?... Si, claro. 
Mamá cuelga y puedo seguir escuchando como se pelean gatos y ratones en la televisión 
- Loooli. Baaaaja. Grita mi madre a la escalera de casa. 
Mi hermana baja sin prisa la escalera. 
- Ve a casa de la Sole y le dices Carmencita que la ha llamado el novio. Que va a llamar en un ratillo de nuevo. 
- ¿Yooo? Estoy haciendo la tarea. Que vaya Ara. 
-  ¿Voy yo? - Le pregunto a mi madre cuando escucho que hay que llamar a Carmencita.
Mi madre duda. La excusa de hacer la tarea siempre es buena y además está harta de verme toda la tarde pegado a la televisión. Así que acepta no sin antes recriminar a mi hermana que mas le vale que tenga los deberes hechos antes de la cena. 
- No te despistes y dile a Camencita que venga pronto. - Me alecciona. 
Yo salgo corriendo a casa de la señora Soledad y llamo al timbre. Me abre Carmencita que me sonrié. Tiene una bata corta y está llena de hilos. 
- ¿Que hace aquí el niño mas guapo de todo el pueblo? -Me pregunta mientras me noto como se suben los colores a la cara.
- Que dice mi madre que vengas a la casa. Que ha llamado un novio tuyo. 
Ahora es a Carmencita a quien le suben los colores. Como si ese novio ya la estuviese viendo se sacude algunos hilos de la bata. Se descalza de las zapatillas que lleva en casa y gritando hacia dentro se va poniendo unos zapatos que están atrás de la puerta. 
- Mamááá. Que me voy a casa de Aurora. Que me va a llamar Carlos. 
Carmencita me da la manos y cierra la puerta sin esperar una respuesta de su madre. Ahora es ella la que lleva prisa pero no me suelta de la mano. Cuando llegamos a casa la puerta está abierta. Yo paso primero sujetando aún su mano y grito:
- Mamáááá. Que ya estamos aquí. 
Mi madre sale desde el salón y le da dos besos a Carmencita. Le dice que Carlos llamará en un ratillo. Que se siente mientras. Yo la llevo al sillón de papá y se lo ofrezco. Le enseño los dibujos que están puestos aún en la televisión y le voy explicando quien es cada uno de los ratones que salen. Carmencita se rie, mira el teléfono de vez en cuando y me hace carantoñas. Cuando suena el teléfono se pone rígida. Mira a mi madre que levanta la cabeza de la costura de unos calcetines y le dice que lo coja ella. Entonces, desde que abrió la puerta de su casa, me suelta la mano. 
Mamá me susurra que baje la voz de la televisión y sale del salón a la cocina pero no cierra la puerta. Bajo un poco el volumen pero sigo escuchando las peleas de Pixi y Dixie. Me siento en el sillón de papá y miro a Carmencita no deja de sonreír. Se ruboriza y le da vueltas al cable del teléfono enredándolo en su dedo. Se gira y mira a la pared mientras dice "yo también". Durante unos minutos a Carmencita se le ha cambiado la voz, la tiene aún mas dulce y parece enfadarse cuando le dice a su novio:
- ¡Cuelga tú que te va a costar un dineral llamar! ... ¡Si! Yo también... Más... Venga, llámame cuando puedas. 
Y cuando por fin dice adios al auricular la sonrisa perenne le ha cambiado a mueca y tiene los ojos brillantes. Se los restriega cuando mi madre sale de la cocina y le da las gracias tres o cuatro veces seguidas. Mi madre le pregunta como está y ella habla de ese soldado Carlos, que tardará en venir al menos un mes y o dos. Quizá unos días en feria si tiene permiso, dice esperanzada. Vuelve a darle las gracias a mi madre se justifica que ha salido a la carrera con la bata de coser para volver a casa pronto. 
La acompaño a la puerta y acachándose me da dos besos antes de cerrar la puerta. 
Yo pienso que el tal Carlos no tiene nada que hacer cuando vuelva de la mili. Que Carmencita será mi novia mas tarde o mas temprano.  

Antonio Escohotado.


- ¿Se recuperará alguna vez nuestra sociedad de esta herida tan profunda?
- Por ahora es solo un rasguño. Tengamos respeto por la inmensidad de personas puestas en tesituras realmente atroces. 

Extraído de una entrevista a Antonio Escohotado.
En El Día de Córdoba.

10/4/20

Viernes Santo 2020

Sin considerarme especialmente beato me tengo que reconocer forofo incondicional del Viernes Santo. (De Priego, claro.)

9/4/20

Forever.

Claro que puede uno enamorarse para toda la vida solo con un cruce de miradas.




5/4/20

Se nos ha ido de las manos.

- Se nos ha ido de la manos Gaby. - Le dice Dios a un tipo forzudo con alas gigantes. - Esto era para unos días allí en China que ni creen en mi ni respetan a los que que como tú les llevan facilitando la vida. De vez en cuando un susto viene bien que me recen un poco, que sepan quien manda. Pero tengo que reconocer que se me ha ido de las manos. ¡Con lo que me gustan esas figuritas que sacan en Andalucía! Con sus flores, sus movimientos graciosos en la cajita. ¡Oye, y lo bien que huele por la calles con los naranjos! Mucho mejor que el manzano. Que malos recuerdos me trae. 
- No sé Jefe... ¿Quiere que hagamos algo?
- Algo habrá que hacer por que si no... nos perdemos la feria también. 





Para Doctor Krapp. Que ya había pensado en el aburrimiento de Dios. 

1/4/20

¿Donde está Dios?

Busqué mi alma, pero mi alma no pude ver.
Busqué a mi Dios, pero mi dios se me escapaba.
Busqué a mi hermano y me encontré con los tres.

De la revista Jot Down.


23/3/20

Buenas personas.

¿Quien pide eso? - Me dijo JP.- ¡Dime! Ni tu yo.  Lo que queríamos era una tía rubia, con ojos claros, con buenas tetas y si acaso que tuviese ganas de follar cada dos por tres. A ti te gustaban morenas, con el pelo largo y altas. ¡Nunca te vi pedir otra cosa! Y Carlos, y al Lusete... Pero es que a ellas les pasa igual. ¿O que te crees que piden? A ellas, cuando hablan entre si, cuando se cuentan lo que quieren, se hablan de tipos altos, mas o menos fuertes, con un puntito cabrón o sensibles, con mas o menos inteligencia pero nadie, nadie, se pide para toda la vida a alguien que sea buena persona. ¡Si! Quizá lo presuponemos pero no, no es lo que pedimos. Y así nos va después. 

19/3/20

Lo que toca.

Hoy es mi noveno día seguido en el trabajo. En estos días he visto como han dado positivo en coronavirus personajes públicos que habían negado la epidemia, como se ha arrasado con supermercados en una histeria colectiva, como los que te daban una palmada en la espalda el jueves 12 y te llamaban exagerado por decirles que se cortaran con las gestos efusivos ahora llevan una vara de metro y medio para que no te acerques. He visto una comparecencia del rey (iba a escribirlo en mayúscula pero no lo veo necesario), varías del presidente del gobierno, muchos videos chorras y alguno interesante. Memés como para fundir el teléfono. He escuchado aplausos, el Resistiré del Dúo Dinámico, el himno, creo que hasta la Marcha Radetzky por los balcones. He visto al ejercito en el curro, a amigos despedirse por que se han encontrado un ERTE en la empresa. (No se si habrá alguno mas en estos días que me pille cerca o muy cerca.). He visto los servicios de la estación de autobuses tan limpios que parecían los aseos del Alfonso XIII. La inconsciencia de la gente tomando caracoles en una terraza con decreto de alarma vigente advirtiendo de que había que quedarse en casa, el miedo de los padres/hijos por los abuelos/padres.He visto gente sorprendente y algunas sorpresas. Mucha pose y solidaridad sincera. 
El caso es que estamos en unos días en los que hay poco importante que decidir. Solo hay que hacer lo que toca. Y lo que toca es fácil, hay que tener un mínimo de responsabilidad, ser coherente con la situación, sin extremismos. Un poco de solidaridad y paciencia. 
¡Animo a todos y cuidaos! 

15/3/20

Como novios.

Ahora, cuando vuelvo a casa del curro, después de una triste jornada con poca gente (y gracias por el enclaustramiento masivo), después de desinfectar superficies del trabajo varias veces y tener las manos como una patena. Después de disfrutar del camino a casa oliendo el azahar y del silencio de las calles llego a casa y lo que mas me gusta es una frase que Silvia me dice desde el sofá, como cuando de novios:

- Quítate la ropa y dúchate. 


(Si, ya se que solo tiene que ver con la higiene y la prevención del puto coronavirus pero... ¡A mi me sigue haciendo ilusión!)