30/8/10

Tu cara me suena.

Llevaba al menos dos horas en la discoteca y todos los que se le habían acercado habían salido huyendo. A mi no se me hubiera ocurrido entrarle si no hubiese sido por que iba de farlopa hasta las trancas.
- Me suena tu cara. – Le dije. Y era cierto, me recordaba a alguien.-
- ¿Si? – Me sonrió - ¿De que podrá ser?
- De aquí seguro que no. No suelo venir a este sitio.
- Tampoco yo.
- ¿Quieres un whisky?
- No, solo bebo agua. .
Ella me sonríe. Se parece a Estíbaliz Espinosa. Lleva el pelo suelto y es guapísima. Esta tía debe ser tan fiestera como yo. Seguro que he coincidido con ella varias veces y no caigo donde. Pero tengo la sensación de que no iba tan arreglada.
- Tu cara… ya está… ¿de la estación? – Le pregunto
- Es muy probable.
Se está haciendo la misteriosa y el caso es que tengo grabada la cara pero la recuerdo de otra manera. Me inspira confianza.
Me acerco más a ella. Cerca de su cuello, le susurro:
- ¿Una rayita quizá?
Y antes de separarme de ella le miro el pelo rizado, cobrizo, como aquella chica que suele venir por las tardes a la estación esperando el autobús de Algeciras, que viste de oscuro, que usa gorra y se recoge el pelo, que siempre va con su pareja.  
Como aquella chica que me gusta tanto, que lleva pistola, que es policía.






La foto es de Estíbaliz Espinosa.
Que sigue estando guapísima. 




29/8/10

Cata


Me gusta encontrarme la botella de whisky en el piso, con el primer café, sin que me produzca repelús.



Bubo. 
Las fotos con el móvil siguen si ser mi fuerte.

28/8/10

R.I.P.

   Por fin lo habían encontrado. Los hijos, después de la prueba de ADN, consiguieron identificar los restos. Hacía unos años que habían abierto una tumba de represaliados de la guerra civil, y ellos habían puesto toda su ilusión en que allí estuviese el cadáver de su difunto padre. 
   Hace una semana que fue enterrado junto a su viuda. Fue un acto emotivo donde recordaron a sus padres y el amor que se tenían. Solo hubo una nota discordante. La risotada contenida del abuelo Mateo. Ahora sabemos por qué:
   Desde esa tumba no dejan de oírse gritos y recriminaciones.

Y una mierda!!!

Estaba buscando una imagen para "ilustrar" que hoy no estoy bien. Que hoy,¡que coño¡ ¡No es hoy, es ahora! Me ha entrado una nostalgia, algo de perrera, algo de... "joder quiero más". Un... ¿ por que la vida es tan injusta conmigo?  Un algo así como ¡Dios!¡Dios!¡Dios! ¡Por favor enrollate!¡Hazmelo fácil, joder! Un... un nada. Por que solo hay que dar una vuelta por cualquier sitio para saber que estoy bien. Que tengo suerte. Que no debo quejarme. Si acaso... solo un poco. Hoy me quedo sin imagen. Y eso que hoy le he dado un buen repaso a muchas fotos de las que tengo por ahí. Hoy voy a disfrutar lo que queda de día. Hoy, ahora,. respiro profundamente unas cuantas veces y voy a apagar el puto ordenador.

26/8/10

"A Nona"*

Necesito que sepas que te quiero. Que si nos separamos fue para no perderte. Para seguir tu vida y encontrarnos más tarde. Quizá tardemos años en comprendernos por que ahora, la verdad... es que cuesta. Después, podremos hablar tranquilamente y olvidar estos tiempos angustiosos. Lo que no pienso olvidar es tu sonrisa contagiosa, ni el abrazo de tenaza rompiendo mi cuello, ni esta noche de "Nona" que hemos compartido hoy.
Necesito que sepas que te quiero aunque tengas esa manera de sacarme de quicio que solo poseen los hijos.

* La Luna

24/8/10

Luna de Agosto.

Hoy, lo que más quiero es estar contigo. Descansar mi frente en tu nuca y besarte. Mis brazos en tu vientre y las piernas entrelazadas. 
Hoy quiero verte desnuda, encalada de Luna, de luto los sueños y los ojos en las estrellas. Quiero perderme en la sierra esconderme entre agujas de pino.
Hoy quiero abrazarte,  sin marido, ni amante, sin hijos que te lleven lejos de mí. 
Hoy quiero sentarme, como hace años, y mirar el cielo... sin prisas.

Luna de Agosto.

Me enamoré de ella. Ella de él. Y él de mi.
Tan complicado lo hicimos que seguimos celebrando la luna de Agosto.





Vela conmigo, soy el insomne tu amigo
dame tu antigua caricia y conversación.

20/8/10

Conjuntos

   Hace poco me decían que en el blog solo hablo de tías. Así que durante un tiempo me he ido cortando. ¿Coño? ¿Será verdad? ¿Tan salido estoy? Por que eso tambien me lo han comentado alguna vez, que lo mío no era normal. Me gustaría saber que entiende la gente por…”lo normal”.
   El caso es que entre una tontería y otra no hablaba de tías y ahora... pues tampoco voy a hacerlo. Y mira que precisamente acaba de pasar una por aquí abajo que... ¡que no! Que yo de lo que quiero hablar es de conjuntos. ¡Si! De conjuntos, no de esos que nos enseñaban en matemáticas de subconjuntos y superconjuntos y elementos vacíos, ni de musiqueros, ¡no! De los de Zara. Hoy tocan los conjuntos de ropa de Zara. Por que esta mañana, tempranito, ha llegado una niña perfectamente vestida. No voy a hablar de la niña, que era guapa para rabiar, voy a hablar de la ropa. Llevaba una camiseta de tirantes, ceñida, de las de algodón, normalita, ¡vamos! Así… en un tono tierra. Pero lo mejor era la falda, por que claro… esa camiseta te la pones con unos vaqueros y se te queda genial por que la tía está buenísima, pero si te lo curras un poco y en lugar de unos levi´s te buscas una falda por debajo de la rodilla, con tonos mostaza y rallas del mismo color que la camiseta junto con otras marrones, y eso, que parece una tontería, hace que la tía no se me ha vaya todavía de la cabeza. ¡Quiero decir… el conjunto! Para rematar, la chica llevaba unas zapatillas de esas playeras, una de las que son descubiertas del todo en el mismo tono que la camiseta de tirantes. Un pequeño collar y unas pulseras… clavaditas a las listas marrones de la falda mostaza, y una sonrisa que… que no tiene nada que ver con la ropa pero acompaña.
   El negro y, ahora en verano, el blanco son colores que pegan con todo, rectifico, casi todo. No es necesario ser un lumbreras para colgarse algo y que se quede bien. Pero saber conjuntar los colores y que se queden tan, tan… ¡de puta madre! ¡Eso tiene mérito!

Bueno... sigo in laboro.

19/8/10

Seat Ibiza

   Alguna vez nos habíamos encontrado algúna señal de tráfico, póster de las paradas de autobuses, vasos de whisky,  incluso un cuadro de margaritas. Cuando abríamos la puerta del Ibiza, los domingos por la mañana, podía aparecer cualquier cosa. Después intentábamos reconstruir la noche anterior. Excepto el día que terminamos en el hospital, nunca acabábamos juntos. Pero el día que Juanito abrió el maletero para dejar su bolsa y un caniche rabioso se enganchó a la pernera del pantalón gruñéndole, ese día nos sorprendimos de verdad.
   -¿Pero quien se ha traído este bicho? - gritaba Juanito mientras se sacudía la pierna.
   Los demás, con la mano aún en las puertas del Ibiza, miramos dentro por si había más perros rabiosos. Al parecer era el único y después de escojonarnos un poco a costa de Juanito intentamos ayudarle a quitarse el perro.
Ninguno recordaba al caniche de la noche anterior. El bicho seguía correteando alrededor del coche ladrándonos a todos hasta que Jose de un puntapié lo mandó al jardín. El chucho entonces se fue a por un borracho que había tirado en la palmera. En lugar de morderle comenzó a chuparle la cara. Fue entonces cuando caíamos:
   -¡Coño! ¡JuanMa!
   Y es que esta vez eramos cinco. Por fin habíamos conseguido que nos acompañase un fin de semana.
   Fue la última vez.

18/8/10

Gritos.

Se tiró al suelo y comenzó a gritar. Era un grito desgarrador, angustioso. Era un grito que rompía la armonía del lugar. Algunos comenzaron a acercarse, pocos porque donde se encontraba no admitía la entrada de nadie más. La miraba desde la parte alta y ni podía, ni quería ir a consolarla. Me daba miedo que fuese contagioso. Hacer el ridículo con tantos sentimientos a la intemperie. La vi retorcerse en el suelo, llorar a lágrima viva mientras intentaban calmarla. Gritaba, gritaba como no había visto hacerlo a nadie en mi vida. "Es un ataque de angustia" decían.

Era la primera vez que escuchaba algo así. 
Dos años más tarde fue ella quien me obligó a gritarle a una fuente una madrugada de verano. Con el agua me limpió la cara borrándome las lágrimas.


Hace poco la volví a escuchar gritar, y llorar. Esta vez... de alegría. Está embarazada.