12/4/18

Champions.

Después de uno de esos días completitos, con su poquito de hospital, y sus fontaneros de seguros, su vuelta al curro y una serie de tontos de libro llego a casa con ganas de olvidarme de todo. Silvia no está. Los miércoles va a la escuela de idiomas y aparece mucho mas tarde que yo. No hay ni ganas de comer. Abrazo el sofá como si fuese mi madre y allí me despatarro. Enciendo la tele y pongo un programa de historia en el que hablan de espadas del medievo. El móvil lleva con la luz parpadeando desde la siete de la tarde, ningún sonido así que nada importante. Me dispongo a ver las tonterías que mandan los amigos, alguna familia... lo típico cuando ya queda poco por hacer. En el grupo de primas (el único hombre soy yo) están hablando de fútbol. La Juve es capaz de volver a hacer la machada de la Roma, esa que nos hizo tanta gracia el día anterior y eliminó al Barça, con el Madrid. 
Silvia llega pronto. Una compañera la ha traído en el coche y viene cansada. Tampoco su día ha sido para tirar cohetes. Entra en la cocina y me pregunta si quiero algo para cenar. Le digo que no y escucho como abre y cierra cajones, el plof del frigorífico y agua en el fregadero. Mientras busco en el móvil la página del Marca. ¡Joder con la Juve! 
- ¿Y tú día?- Me pregunta Silvia dejando una bandeja con la cena en la mesa.
- ¡Fatal! Y encima la Juve va ganando en el Bernabeu. 
- Te estoy preguntando por el hospital.- Me recrimina. 
Y entonces le cuento mi día que es de esos que estas deseando olvidar pero vuelves a rememorarlo para que no se preocupe ella. Cuando acabo, corto muy pronto, vuelvo a mirar el whatsapp familiar. Un montón de comentarios de mis primas y hermanas sobre el partido. La mayoría somos del Madrid pero en todas las casa cuecen habas, así que la conversación en el móvil es entretenida. En la tele un tipo saca una espada de doble filo impresionante. Silvia ha estado comiendo mientras hablaba con su hermana por teléfono. Cuando termina empieza a hablarme de su familia. Me cuenta como su madre ha tenido que ir a... 
- ¿Otro gol? ¡Me cago en la puta! El tercero de la Juve y empata la eliminatoria. 
- ¡Te estoy hablando! - Mi grita Silvia. 
- ¡Si! Si te estaba escuchando. Me decías que tu madre había ido... pero no me has dicho nada mas. Te has parado ahí. ¡Es que la Juve ha marcado! 
Mientras termina el postre tenemos poca conversación o mas bien nula. Miro el móvil, en la tele otro nuevo programa de unos tipos que realizan con una forja armas blancas, y la web del Marca que por mucho que actualice no da un gol del Madrid. 
Silvia recoge su bandeja, se sienta a mi lado y mira la forja de la espada. Pasan unos minutos y sigue sin hablar. 
-¡Venga! ¿Qué te pasa? - Le pregunto meloso.
- ¡Joder! Que empiezo a hablarte y pasas de mi. Te pones con el fútbol y no hay otra cosa. Te pregunto por el hospital y me hablas de futbol. ¡Que le den por culo al fútbol!  Te estoy contando lo de mi madre y otra vez... 
La página del Marca se termina de actualizar. 
- ¡Penalti! ¡Penalti al Madrid y expulsión de Bufón! 

Y ahí estamos. Pasando la cuarentena del silencio marital. Espero que dure menos que la Champions por que al Madrid le quedan al menos dos partidos de eliminatoria mas. 

7/4/18

Cuando toca.

Lo que no haces con veinte lo haces con cuarenta. (O peor con cincuenta.)


Bubo dixit.
Que alguien lo diría antes, pero dudo que lo repita mas.

6/4/18

...

de Sebastiao Salgado. 

El mundo se le viene encima y solo tiene las manos para protegerse del temporal. Poca defensa la capa que la cubre y el ánimo de pelear ya lo perdió en la última batalla. La mirada en el suelo y solo una esperanza: Que sea rápido. Que no haya mas dolor. 

2/4/18

Décimo aniversario.

Aquí venía una entrada de un cambio de vida. De esos que te marcan y te enseñan mucho. De esos que crees que deberían de doler un poco pero es que ya dejaron de hacerlo. Solo quedan algunas de sus circunstancias: visitas paterno-filiales de fines de semana, una deuda impagable con la familia, otra que solo es económica y si se va pagando, y un reencontrarse con uno mismo. Atrás quedaron otras circunstancias como el resquemor, incluso con un poquito de odio, y sobre todo mucho miedo a que saliese el sol. A los nuevos días. 
Esta noche vuelvo a dormir en un hospital. Como hace diez años. Pero no le temo a la salida del sol. Solo me queda darle las gracias por dejarme ver otro día. Hace diez años me cambiaron la vida, casi consiguen cambiarme a mi, pero solo durante unos meses. 
Aquí venía una entrada de como y por qué me cambio la vida pero... Hay cosas mucho mejores que hacer. Al final, es solo una efémeride. 


31/3/18

Bye bye marzo.

Se acaba marzo. No se le va a echar de menos. Y eso que es de los meses en los que menos he ido a trabajar. Eso si, ni un día de descanso. Una semana santa pasada por agua. Unas veces por culpa de la lluvia, otras por algún lagrimón, han terminado por empantanar el alma.
Después, al final, mañana, diremos que nos ha enseñado mucho. Que hemos vuelto a recuperar prioridades y eso aclara mucho la vida.
Después, mañana, echaremos la vista y estaremos orgullosos, o no, de como nos comportamos. Sea como sea se asumirá mas bien que mal. Y el mes de marzo del 2018 será un mes que no olvidaremos aunque nos gustaría.
Después... mañana... quizá...


Pero hoy.... Ahora,solo espero que acabe. Que venga otro. Lo que sea pero otro. De este ya estoy harto.

15/3/18

708



Hemos compartido diez días. Los dos con padres enfermos, con el mismo nombre, con el mismo tratamiento, los cuatro en una habitación de hospital. Ayer, después de una noche eterna con la cortina corrida el médico vino para certificar una defunción. Mi vecino de sillón lloraba. Quise acercarme a decirle lo siento. Pero no podía. Al contrario, me alegraba. Su enfermo había muerto, porque vivir, lo que se dice vivir llevaba ya varios meses que no lo hacía. Entradas y salidas de hospital, urgencias,  y un solo paisaje: el techo blanco de la habitación 708. Sin ganas de descubrir, sin ganas de conocer, sin ganas de vivir. ¿Como iba a decirle que lo siento cuando lo que sentía era envidia? 
Me acerqué a él y le puse la mano en el hombro. Le hice una mueca. Aún no se si conseguí que fuera la que él necesitaba. Él asintio y salió de la habitación. Su padre seguí allí, muerto. Yo, mientras. daba un yogurt de fresa con pastillas machacadas al mío. Ellos se fueron. Nosotros también. Dicen que tenemos el alta. Quizá un mes, quizá mas, quizá mañana haya que volver a la habitación setecientos ocho que ayer quedó despejada. 

6/3/18

Ponte en lo peor.


Ponte en lo peor. 
El pequeño se está retrasando. Llamas a casa del amigo, o de los abuelos, de donde debería haber salido ya y te dicen que hace un rato que se fue.  Ya debería estar en casa. ¡Veras la bulla que se va a llevar por entretenerse!
Ponte en lo peor.
No llega. La preocupación del principio ahora es susto. Sales a buscarlo. ¿Dónde se habrá entretenido este niño? Mira que se lo tienes dicho.  No te distraigas. A casa y prontito.
Ponte en lo peor.
Dos veces has hecho el mismo camino, has llamado de nuevo a los familiares del amigo. Preguntas a otros amigos. A los padres de estos. Pero es que es imposible que se haya despistando tanto. Sigues con la esperanza de verlo pronto. ¿Le habrá pasado algo? La bulla que se iba a llevar tendrá que esperar a encontrarlo a darle todos los abrazos del mundo.
Ponte en lo peor.
No aparece. Nadie sabe nada. Llamas a la policía. Alguien ha hecho un cartel con aquella foto que el hiciste hace unas semanas y estaba tan guapo. Alguien… ya no sabes quién, te ha dicho que lo han puesto en el facebook. Por si alguien lo ve. La policiía no deja de preguntar. Tantas preguntas. Como si tu hijo no fuese un chico normal. Como si yo tú no fueses un padre normal.
Ponte en lo peor.
La noche se hace eterna. Las horas pasan y no hay noticias. Alguien habla de un coche  a una hora, un coche que nadie conoce.
Ponte en lo peor.
Alguien lo ha secuestrado. Lo ha engañado y lo retienen. Seguro que llaman. Algo querrán. Quizá no debería haber llamado a la policía. No hay dinero pero algo querrán. Tienen que llamar.
Ponte en lo peor.
No llaman. No hay nada que diga donde está.
Ponte en lo peor.
No, no te pongas en lo peor. Si te pones en lo peor. No vas a poder seguir. Si te pones en lo  peor vas a recordar todas esas escenas que le has evitado a tu hijo. Vas a recordar esas series de desaprensivos, los perturbados , los pederastas que … Si te pones en lo peor vomitas por que ahora las escenas las vives con tu hijo. Si te pones en lo peor solo quieres morir y necesitas seguir vivo.
Ponte en lo peor.
NO, no ten pongas en lo peor. Quizá. Quizá ha muerto pronto. Si, hay que buscarlo. Hay que buscar su cadáver. Ponte en lo mejor. Ha muerto pronto. Ha sido solo un momento, un susto. No ha sufrido. Ponte en lo mejor. Ya ha muerto. No hay dolor. Ni para él ni para mi. No duele la muerte.
Hay que tener esperanza. Lo vamos a encontrar. Pronto.

21/2/18

De gilipollas y otros menesteres.

Me estoy quemando. Uno, con la edad, espera churruscarse por igual, a fuego lento, sabiendo que va a cambiar la sustancia pero uniformemente. ¡Pues no! Resulta que si, que voy cambiando pero me están quemando tanto que en una de estas salto de la sartén y si alquien quiere comerme que lo haga crudo. 
En los últimos meses la insistencia machacona de algunos temas, muchos basados en la intolerancia, me han dejado callado, censurándome constantemente para no montar el pollo. Quemándome con insistencia sin siquiera darme la vuelta. Los independentistas catalanes están tan trillados que ya no preocupan, han dejado la lucha fuerte en las calles por lentejas (el que dice lentejas dice varios miles de euros), que le sigue suministrando la teta del gobierno. Berrear mientras no chupa, mientras los demás seguimos currando y esperando que nos caiga algo. Con el tema la igualdad, que yo pensaba que tenía de serie por la familia que me había tocado, resulta que no. Que soy un tío y da igual lo que piense. Que ya estoy condenado. Haga lo que haga lo voy a hacer mal por ser un tío. El chominismo igualitario al final resulta que nos hace mas desiguales. La generalidad nos hace gilipollas. Y en un tema en el que divide al mundo en dos: hombres y  mujeres. NO se puede generalizar. Hay de todo. Y lo peor es que lo hay en las dos partes. Al final terminas poniéndote en contra de los intolerantes y, solo por eso, ya eres un machista irredento. Lo peor es que he descubierto que descubierto que también soy facha. Toda la vida escorado a la izquierda y ahora resulta que, como creo que los derechos son para todos (hasta para los de derechas), eso me hace medio fascista. La liberta de expresión parece que solo la podemos disfrutar desde un lado. En cuanto algún gilipollas, ya sea rapero, político, machista, o ateo confeso, suelta algo que no le cuadra a una  parte esa libertad contrarestra con la dignidad de una parte y la tenemos liada. Es cierto que algunos gilipollas se podían morder la lengua pero coño... que nosotros no nos cortamos en poner a parir a la otra parte.

Lo peor de todo esto es que últimanente si que me estoy cortando que me aguanto decir que hay imbéciles con mas tonterías que mueble bar solo por que haya una parte a la que pueda molestar. Y oiga.... este es mi blog y si tengo que cortarme aquí... mal vamos. Además de que la salud me va a ir fastidiando por no contar lo que debo. 
Y ... que ya está. Que hoy paso de seguir . Debería pedir disculpas por el rollo pero... ¡Que coño! El blog es mío y escribo lo que quiera. 

18/2/18

Heridas.

Febrero pide a gritos alcohol
para todas esas heridas
que se me infectan
aún no se si ir a la farmacia
o al bar.

14/2/18

Miercoles de Ceniza.

- Buenas días señorita Munroe.
- Puede llamarme Ororo.
- Gracias Ororo. -Le sonrie el tipo trajeado.- Verá... quiero hacerle una propuesta de parte de la Hermandad de Cofradías de Córdoba para la próxima Semana Santa.