23/9/23

Runmones.



 Otra vez la rodilla. Otra vez los pinchazos en el muslo. Otra vez un cambio de temperatura, una puta DANA o solo un mal paso con consecuencias. El caso es que tiene pinta de que voy a volver a tirar de bastón. Al principio me gustaba. Me veía mas distinguido, mas señorial. Muy en plan House con su mala leche y ganas de arrearle al imbécil de turno un golpe en la sesera. Ahora lo odio. Nunca le he metido a ningún gilipollas un bastonazo bien dado y la gente, ya, no ve House. Las comparaciones son con José Mota y imitaciones de agarrulados con vara. 

Puta rodilla. No sé cuando se jodió. Después de media vida jugando a baloncesto he echo bastantes méritos como para que me tenga fastidiado la otra media. ¡Pero coño! ¡Ahora que no juego! Pero tampoco paro. Las caminatas por la montaña, la bicicleta, esa manía de subir los tres pisos por las escaleras, los autobuses con asientos para pigmeos y, últimamente, el gimnasio. La mierda de gimnasio. ¿Quién me mandaría a mi? Jumping Jack, Lunge, Row, KB, Push up... he tenido que volver a estudiar inglés por que no me enteraba de nada al principio. Pero no dejan de ser ejercicios que te joden la vida, o al menos esa hora, por que hay que reconocer que el gym sirve para ver que la vida podía ser mucho peor si fuese todo el tiempo como esa maldita hora. 

Otro pinchazo en la rodilla. ¡Joder! Creo que solo ha dejado de fastidiarme cuando estoy en los bares. Ni si quiera en casa me deja tranquilo, pero en la calle, en los bares, ¡coño! ¡No hay rodilla! Debería irme siete horas seguidas al bar pero después... ¡Quien coño va a correr esta noche! Y es que no se que hago apuntándome a cosas que ni me van ni me vienen. Tendré que buscar una selección musical decente para aguantar los 10 km que tocan.