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26/7/26

Reloj no marques las horas.

 Estas horas tan largas de Julio están mandando el mes de Agosto mas cerca de la Navidad que del fin de semana. 


Bubo dixit. 

23/7/26

Ruben Blades.

 Si naciste para martillo 

del cielo te caen los clavos.


De la canción Pedro Navajas.

2/6/26

A Lucilio.

 "Si vives según la Naturaleza nunca serás pobre; si vives según la opinión, nunca serás rico"


Epicuro.

En Epistola XVI de Séneca a Lucilio.

13/11/25

Treinta líneas

 



     El escritor empieza a teclear con prevención. Tiene que escribir un cuento corto. Todo el mundo habla. últimamente, de las virtudes de la narrativa corta, pero él. si pudiese ser sincero, confesaría que detesta los cuentos en general y los cortos en particular. A pesar de eso, para no perder comba, se ha visto obligado a unirse a la oleada de farsantes que fingen ser. Unos apasionados de la brevedad. Por eso le aterra la ligereza con la que sus dedos se desplazan por las teclas, de forma que tras una palabra aparece otra v a esa le sigue otra, y otra, que acaban por configurar una línea, tras la que se configura otra -iY otra!- sin que consiga centrar el asunto, porque está habituado a las distancias largas a veces necesita cien páginas para empezar a intuir de qué va lo que escribe; otras veces necesita cien páginas para empezar a intuir y otras veces ni con doscientas lo consigue. Nunca le ha pasado por la cabeza preocuparse por la extensión. Cuanto más mejor: bendita sea cada nueva línea porque, una tras otra, demuestran la grandeza de su obra, y por eso -aunque, en el fondo, una, dos o cincuenta líneas no añadan nada a la historia que cuenta- para nada las expurga. En cambio, para escribir este cuento casi debería coger la cinta métrica Y ponerse a medir. Es absurdo. Es como pedirle a un maratoniano que corra los cien me- tros con dignidad. En un cuento, cada nueva línea no es una línea más sino una línea menos, y en este caso con_ creto una línea menos hasta la treinta, porque eso es lo máximo: “Entre una y treinta líneas”, le ha dicho Ia voz de terciopelo que le ha telefoneado del suplemento dominical del diario, pidiéndo el cuento. Muy a su pesar, el escritor levanta los dedos de las teclas y cuenta las líneas que lleva escritas: veintitrés. Sólo le faltan siete hasta la treinta. Pero. tras escribir esa consideración -y esta otra- aún le faltan menos: seis. ¡por Diosl Es incapaz de pensar algo y no teclearlo, con Io que cada cosa que piensa se le come una nueva línea y eso hace que en la línea veintiséis se de cuenta de que, a solo cuatro líneas del final, no consigue centrar la historia, quizá porque de hecho -hace tiempo que lo sospecha- no tiene nada que decir y, aunque normalmente consigue disimularlo a base de páginas y más páginas, este puto cuento corto le pone en evidencia, motivo por el que, cuando llega a la línea veintinueve suspira y, con una sensación de fracaso no del todo justificada, pone el punto final en la treinta. 

Quim Monzó



Me encanta este micro y lo he vuelto a encontrar por ahí. Tocaba publicarlo de nuevo. 

6/9/25

 Alertagado: Cuando el calor y el sopor te mantienen estático pero esperando algo inminente. 


Bubo dixit. 

24/8/25

Un caballero

 Por naturaleza, los seres humanos son tan caprichosos, tan complejos, tan maravillosamente contradictorios, que merecen no solo nuestra consideración,  sino también nuestra reconsideración, y nuestra firme determinación de guardarnos nuestra opinión hasta habernos relacionado con ellos en todas las situaciones y a todas las horas posibles.


De Un caballero en Moscú. 

Amor Towles

17/7/25

¡Habrá poesía!

 

... mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa.


De Gustavo Adolvo Bécquer.

6/7/25

La Santa Compaña.

 Si pudiera elegir, preferiría no confesar, porque con el tiempo ya no sé qué  diablos es un pecado. Pero admito que para poder vivir es necesario estar en paz, aunque solo sea con uno mismo. 


Gonzalo de Berceo en La Santa Compaña.

De Lorenzo G. Acevedo 

26/10/24

Donde si, y donde no.

 

Tú debes ver a tu pareja en tu zona de seguridad. Y si no lo ves, algo no va bien. No quiere decir que se acople como pegatina de Heineken pero al menos que no te de reparo que esté allí. 

@irenpower dixit. 


20/10/24

De Benedetti, que me lo han recordado.

 

Si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.
Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.
Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.
Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.De 

16/10/24

El almuerzo desnudo

 Solo hay una cosa de la que puede escribir un escritor: lo que está ante sus sentidos en el momento de escribir.


William S. Burroughs



13/7/24

...

 Perderse en una sonrisa... ¡Mucho mejor que en un escote!



Bubo dixit. 

14/3/24

Yo soy tu padre o Meditaciones de Marco Aurelio.

 Libro IV

12.- Hay que tener continuamente presentes estas dos reglas de conducta: la primera, hacer sólo lo que sugiera la razón que reina y hace las leyes en el corazón de los hombres para mayor dicha suya, y la segunda, cambiar de parecer cuando alguno nos disuade o nos aleja de tal o cual idea preconcebida; pero siempre que este cambio vaya determinado por un motivo plausible de justicia de interés público u otra causa semejante, y de ningún modo por la satisfacción o por la pura vanagloria que pudiera procurarnos.

Esto me ha recordado a una de mis primeras entradas, si no la primera, una referencia de Lorenzo Silva en La Flaqueza del Bolchevique: Convicciones.

Estoy leyendo las Meditaciones de Marco Aurelio. Diría que es como escuchar a mi padre, a mi madre, a la familia en esos momentos en los que las charlas son fluidas y rescatas alguna enseñanza provechosa. Ni una regañina, ni broncas, mas bien como una de esas conversaciones en el coche cuando la música suena a gusto de todos y estas distendido. Quizá, con mas años aún, estas conversaciones podrían ser frente a la chimenea, con un cigarro antes de dormir, o apurando un racimo de uvas y queso en el palatium. El caso es que Marco Aurellio no es el Paulo Coelho del siglo II. ¡Que coño! Fue emperador romano. El tipo mas importante en ese tiempo. Y lo pone tan fácil que no se como esto no se estudia en filosofía de tercero, o en ética, o... ¡Que hay que leerlo, vamos! 

Os dejo una Sinopsis que he encontrado de David Hernández de la Fuente:

Tienes entre manos un libro que vale su peso en oro. Es el libro que escribió Marco Aurelio, el hombre más poderoso y sabio de su tiempo. El que influyó en Felipe II de España, Federico II de Prusia, Catalina II de Rusia o George Washington. El que inspiró el ascetismo cristiano, influyó en la Ilustración europea y condicionó la filosofía contemporánea a través del trascendentalismo de Emerson y Thoreau. El que leyó Roosevelt en momentos de angustia. El que aún hoy Bill Clinton lee sin cesar. El que adoran los ecologistas actuales. El que en nuestro tiempo ha logrado fascinar a los magnates de las grandes empresas tecnológicas. Un libro de oro.

El estoicismo ha irrumpido con fuerza en nuestro tiempo, pues el siglo XXI comparte muchas vicisitudes y dificultades con la Antigüedad tardía. Las Meditaciones de Marco Aurelio, el emperador-filósofo, son una obra de una increíble profundidad intelectual y acaso el mejor manual sobre cómo vivir de forma serena que jamás se haya escrito.

 

He puesto la cita número doce del cuarto libro por que es la que me ha hecho escribir la entrada, pero desde que leí: Es preciso, pues, aprovechar el tiempo... No puedo evitar leer a Marco Aurelio con la voz de mi padre. 

23/2/24

Conversación con El Miedo de Juan.

M- «Dentro de unos años, a lo mejor, no hay ni aficionados a los toros, ni siquiera toros. ¿Estás seguro de que las generaciones venideras tendrán en alguna estima el valor de los toreros? ¿Quién te dice que algún día no han de ser abolidas las corridas de toros y desdeñada la memoria de sus héroes? Precisamente, los gobiernos socialistas...» 

B- «Eso sí es verdad. Puede ocurrir que los socialistas, cuando gobiernen...» 

M- «¡Naturalmente, hombre! ¡Pues imagínate que ha ocurrido ya! No torees más. No vayas esta tarde a la plaza. ¡Ponte enfermo! ¡Si casi lo estás ya!» 

B- «No, no. Todavía no se han abolido las corridas de toros.» 

M- «¡Pero no es culpa tuya que no lo hayan hecho! Y no vas a pagar tú las consecuencias de ese abandono de los gobernantes.» 

B-«¡Claro! —exclama uno, muy convencido—. ¡La culpa es de los socialistas, que no han abolido las corridas de toros, como debían! ¡Ya podían haberlo hecho!»




Esta conversación está extraída del libro Juan Belmonte, matador de toros; de Chaves Nogales. Es una conversación de El Miedo de Juan consigo mismo. Una conversación para salir de la cama el día de corrida, una conversación que ya deja claro quien tiene la culpa. 

12/7/23

Gazpacho

 Para mi el gazpacho es como ser bisexual. ¡Ojalá me gustase! Pero no me gusta por muy bien que me lo vendan. 

Bubo dixit. 

28/2/23

Cardenal Mendoza

 

Me regaló una botella de brandy de Jerez porque dijo que el respeto también se bebía.

 

Del microrrelato: Eloisa, de Marta Finazzi Martínez



21/2/23

Estados de humor.

 Si la ves taciturna y no tienes claro que puede ser: ¡pon la lavadora! La ropa interior que haya en el tambor te dirá si la culpa es tuya o no. 


Bubo dixit. 

19/12/22

Mi vejez.

 Luciré mi vejez como una joya

de una ostentosa belleza

que después de toda una vida de ahorro

pude regalarme al fin. 


De Ana Pérez Cañamero 

en El Espejo Discreto.

27/10/22

de trenes.

 ¿Que pierdo el tren? ¡El tren soy yo! El que quiera que se suba. 


Leido por ahí y no recuerdo donde.