29/6/10

Daguerrotipo

Rafael Camarasa


"El soldado Crombez mira al objetivo de la cámara con rigidez. Desconoce qué desayunará esa mañana, a qué trinchera en el frente será enviado y que dos días después morirá en una emboscada en el bosque de Hout Hulst. Por supuesto, el soldado belga no sabe que es su última fotografía. Mucho menos que décadas después será vendida en una subasta a este hombre que la contempla sin saber con qué frase seguirá el texto que escríbía y que ha dejado justo aquí. Que no sabe, como no sabrás tú, mirada que se posa en el papel, qué sucederá a ciencia cierta al salir de las curvas de esta palabra. No sé adónde te llevará esto que lees si es que conduce a algún lugar, pero tal vez lo que trate de decir es que todos somos el soldado Crombez. A todos nos acecha el bosque y un último desayuno. Eso es lo que sabemos. Lo único. Así que sonriamos a la cámara."

27/6/10

Coraza.

La coraza de antes no me sirve. Me viene grande, tanto adelgazar es lo que tiene. 

Pero el coleto de piel de búfalo... me lo voy a quitar en contadas ocasiones.

Luna de Junio


Las lunas, sobre todo las lunas de verano, 
son siempre... 
para compartir.

De alguna manera.



Los carteles poblaban la vivienda. El salón, la cocina, la cama... cada vez que veía uno se esforzaba en borrarla de su mente con cualquier tarea.
Algunos fueron desapareciendo... casi sin darse cuenta. Otros los retiró cuando una chica le preguntó y solo supó responderle con un mordisco en el labio.
Hoy ha retirado el último... poco después de que, al mirarlo, una punzada desapareciera del corazón.


24/6/10

Principe Azul






Ahora solo las republicanas buscan principes azules y cuando los encuentran les cortan la cabeza por tratarlas como reinas.

(FJ Dixit)

18/6/10

Insomnio

Esto del insomnio es nuevo. Siempre he dormido como un tronco por eso despertarme a las cuatro de la madrugada me llama la atención. No esta mal cuando te encuentras una mujer en la cama, y la rozas, la tocas, la besas. Siempre que eso no lo hagas todos los días, a veces... te lo agradecen. Si, como de costumbre, en la cama no hay nadie, tambien estás tú, y me rozo, y me toco, no me beso, pero me masturbo hasta quedar rendido de nuevo. A veces puedo terminar de leer un relato, o escribir un esbozo antes de volver a cerrar los ojos.
Creo que podré seguir disfrutando de esta ausencia de sueño uno o dos meses más.
Después... ¡Me voy a cagar en los muertos de Morfeo!

Las noches perdidas.

Para gatuna:
Por sus noches de insomnio.



Esta canción es fácil que aparezca en la memoria a estas horas. Tambien los bares cerrados, las calles vacias, y las ausencias... hacen que sea facil recordarla. Menos mal que mañana... es otro día.
¿O es hoy?

17/6/10

El abuelo.

Ha bajado primero del autobús y le ha dado la mano para ayudarla. Es mayor rondará los setenta. Ella es joven, y le cuesta andar. Su embarazo hace que los pasos sean indecisos. Él perdió a su único hijo hace dos meses, ella a su marido. No se hablan, ninguno de los dos conoce el idioma del otro. Pero es enternecedor saber que el bebé tendrá una familia cuando los ves caminando juntos.

12/6/10

Erasmus

Mi esposa no duerme, está nerviosa y me ha despertado. Las chicas de abajo tienen una fiesta. Son dos francesas y una italiana que comparten piso durante unos meses. Erasmus que no desaprovechan ni un día. Intento tranquilizarla, la abrazo. Voy metiendo mi mano bajo su camiseta. Me la retira cabreada.
- ¡Podías hacer algo y decirle a esas putas que se callen! – Grita.
Sin dormir y sin follar me levanto de la cama para no escucharla. Un pijama corto y una camiseta es lo único que llevo cuando decido bajar a cortarles el rollo a las erasmus.
Después de dos timbrazos me abren la puerta. Nadie me pregunta. Entro. En la cocina un chico busca en la nevera, coge una cerveza. Le pregunto por alguna de las vecinas y me manda al salón con un movimiento de cabeza. No veo a ninguna allí, pero hay tres parejas que están comiéndose la boca. En el sofá, una de las chicas solo lleva un sujetador negro mientras el chico que tiene debajo le faltan brazos para manosearla . Le toco el hombro a un chaval que tiene sus manos en el culo de una morena pequeñita. Cuando se gira me corto, no consigo preguntarle por mis vecinas. Son dos tías. Entro en el pasillo. Las puertas de las habitaciones laterales están cerradas. No me atrevo a abrirlas y es entonces cuando del baño salen la italiana y una de las francesas. En el lavabo veo un billete enrollado.
- ¡Oye mirad....! – comienzo a decir.
No me da tiempo a nada más. La italiana me sujeta por el cuello y me mete la lengua en la boca. Me asusto y retrocedo hasta darme de espaldas con la pared pero ella no me suelta. Su lengua recorre mis dientes y busca la mía. Se pega a mi cuerpo y sonríe cuando nota que me he excitado. Coge la mano de mi otra vecina y la pone encima de mi paquete. El pijama no disimula mi erección. La francesa es una tía alta, castaña, que me después de frotarme la polla durante un rato me coge de la mano y me lleva a la habitación grande. La italiana viene detrás de mí. Me ha soltado la boca pero antes me ha mordido el labio inferior. Me ha hecho sangrar. Al entrar no puedo evitar mirar el techo. Mi mujer está en la habitación de arriba.
La italiana a mi espalda me está quitando la camiseta. Me dejo hacer. Levanto las manos. Delante mi otra vecina saca su lengua y la pasea por mis pezones. El pantalón va a reventar y noto que de un tirón cae el pijama y el boxer. Las dos sonríen, vuelvo a mirar el techo como si alguien me vigilase. Me tiran a la cama. Frente a mí están las dos. La italiana es morena, no tan alta como mi otra vecina. Lleva un vestido que le vuela a la altura de los muslos. Está descalza, los tres lo estamos. Comienza a quitarle la camiseta a su compañera. Sin camiseta, la francesa enseña un pecho grande al que antes no había prestado atención. Las dos se besan, las lenguas se conocen. La italiana le mete la mano bajo su pantalón, intenta bajárselos mientras sus dedos se mueven bajo sus bragas. La francesa, de dos tirones, hace que caigan. Sus bragas están mojadas, y su compañera sigue masturbándola. Yo comienzo a hacer lo mismo mientras las miro. La italiana saca su mano de las bragas y con su mirada parece regañarme. Retiro mi mano y entonces se echa encima de mí. Vuelve a besarme haciendo que la polla se agite. Intento quitarle el vestido, es la única en la habitación que no está desnuda. Me lo impide y levantándose los volantes de la falda se dirige de rodillas a mi cara. No lleva ropa interior. Su coño está encima de mi nariz. La acerco y voy acariciándola mientras llega su olor, a cuero, a billetes usados. El clítoris le sobresale, se lo muerdo con los labios y entonces deja caer su falda. Me tapa la cara. Una lengua en mi polla hace que me estremezca y le meta mi nariz en el coño. Le gusta. Comienzo a lamer su entrepierna. La francesa me va marcando el ritmo que debo seguir con la italiana. Su lengua me recorre desde los huevos hasta el glande y mientras la mía recorre los bordes húmedos de su compañera. Cuando me la anilla con los labios yo le introduzco mi lengua por las paredes de su interior. Suelto una de mis manos de sus muslos y le introduzco un dedo. Gime y se arquea. Le va. Se corre en mi boca. Sus muslos me atrapan las mejillas y apoya las dos manos en la cama. Comienza a moverse, su falda recorre mi cara hasta el pelo. Ahora puedo ver como la francesa sigue pajeandome mientras con la punta de su lengua recorre el glande. Me está dejando sin respiración. Le recojo el pelo mirándola a la cara, sus ojos buscan los míos y mientras voy jadeando siento sus pezones rozándome las piernas.
La italiana se ha puesto detrás de ella. Con dos cachetadas en el culo la obliga a sentarse encima de mi. Antes de hacer que la penetre me pone un condón. ¡Joder! ¡Estas tías están en todo! A la francesa le va cambiando la cara mientras se mete la polla. La boca abierta con un suspiro, los ojos cerrados echando la cabeza atrás. Cuando estamos acoplados me mira y sonríe. Comienza a cabalgarme, sube y se deja caer. Cada galopada es un peldaño al cielo. Sus tetas no paran, alargo mis manos hasta ellas pero otras más pequeñas se me adelantan. Detrás, entre mis piernas, mi otra vecina, las aprieta fuerte. Le va marcando la pauta. No se ha quitado su vestido. Después las va bajando por sus costado hasta las caderas. Nos acelera el ritmo. Sus manos desaparecen, dejo de notar los volantes del vestido rozándome los muslos. Una mano me manosea los huevos. Un dedo se introduce en mi culo, no logro controlarme me corro mientras la francesa sigue botando en mis piernas. Intento cerrarlas pero la italiana sigue ahí, no me deja hacerlo y solo veo sus ojos sonrientes. Totalmente exhausto la francesa sigue saltando hasta que se corre. Aún le quedan dos o tres embestidas más antes de echarse encima de mí. Me besa ligeramente y me muerde el labio. Debe ser marca de la casa. Me echa a un lado de la cama, me cuesta moverme. Así, desnuda, me vuelve a besar y se acurruca con las sábanas. No encuentro a la italiana. Ha salido de la habitación sin darme cuenta. La francesa coge el sueño rápido.
Recojo mi pijama y salgo de la habitación. Las habitaciones siguen cerradas, hay luz pero no se oye a nadie. En el baño el tipo que me abrió, el de la cerveza está esnifando una raya. En el salón no hay nadie. No hay ruido. Busco a la italiana pero se ha ido. Subo a casa. La puerta de mi piso está abierta, no pensaba que iba a tardar tanto. Mi esposa está durmiendo. Ahora soy yo quien no puede hacerlo.

(En la cama, entre sueños, una sombra pequeña, como un volante ondulado, pasa delante de la habitación. Oigo cerrar la puerta. )

Hospital del Amor. Corazón Partido.

Después de un polvo con más rábia que pasión, le preguntó si tenía el corazón partido. Él no sabía que contestar, si decirle la verdad o una frase recurrente. Durante unos segundos la miró y con toda la sinceridad en su ojos la engañó diciendole que no.



Doctor,
lleveme al hospital del amor
dígame si existe cura contra la amargura
con que vivo hoy

Doctor,
el diagnóstico lo traigo yo
mire a ver si hay medicina
que cierre la herida que ella al irse abrió
aspirinas contra el desamor

Que tengo el corazón roto
el corazón partío
y no es el de Alejandro Sanz
(es el mío)
que me he dejado un poco
soy un gato herido
y no consigo olvidarte

Doctor,
lléveme al hospital del amor
se ha parado el motor que me mueve
no consigo que arranque desde que ella voló

Doctor,
si parece una exageración
tenga en cuenta que paso las noches
haciendo derroche de imaginación
aspirinas contra el desamor

Que tengo el corazón roto
el corazón partío
y no es el de Alejandro Sanz
(es el mío)
que me he dejado un poco
soy un gato herido
y no consigo olvidarte

Doctor,
lléveme al hospital del amor
y si hay enfermeras del Playboy,
mejor.

11/6/10

Teciopelo Azul

La copa de TB en la mesa.
Por separador...
una hoja de naranjo en un libro
desternillante de Saki.

El sol,
que se había escaquedado todo el día,
decide aparecer poco antes de acostarse.

Isabella Rosellini canta Blue Velvet.
A mi lado una nena, que me encanta,
sonríe.
Una cena con Rioja,
un paseo con jazmines de ribera
y un gintonics.

¡Como me gusta Córdoba!

A ratos.

Tengo por costumbre quererte a ratos.
Marcar tu móvil en terrazas soleadas.
Echarte de menos mientras dibujo tu sonrisa
en servilletas.

Tengo por costumbre odiarte a ratos.
Limar las esquinas que llevan tu nombre.
Beberme lenta la última copa cuando el bar
está para cerrar.

9/6/10

B.






Se mete en la cama sin pedir permiso. Sabe que no lo necesita, que lo espera aunque a veces se enfade con él. Juegan mientras los miro desde la puerta. Yo la ha desnudado pero es él quien la disfruta todos los días. 

Esta mañana...

Hoy he vuelto a casa solo... tres veces.
Salgo a la calle. Se que olvido algo, no me lo puedo creer... la bicicleta. ¿Como me quiero ir a trabajar sin bicicleta? Subo las escaleras. Cojo la bici, cuando bajo en el rellano me doy cuenta de que hace frio, decido subir de nuevo y coger la sahariana. La primera pedalada camino del curro y me caen varias gotas. ¡Coño! ¡Las gafas de sol! Está chispeando, tengo unas de repuesto en la mochila. ¡Feas... como pegarle a un padre! Dejo la bicicleta de nuevo al lado de un banco. Normalmente la hubiera tirado al suelo y ya está pero después del pastón que me ha costado arreglarla... casi mejor le pongo el candado. ¿Donde coño están mis gafas de sol? ¡Vale por fin! De nuevo a la calle.
Menos mal que he llegado antes de que empezase a diluviar.

Brindis

   Salió de la floristería con dos rosas. Después de andar un trecho se acomodó en la barra envejecida de una taberna irlandesa. Un chaval con un polo verde de whisky le preguntó que quería.
   - Franciskaner. – dijo
   Sabía que no la encontraría y cuando regresó le aceptó la que le ofrecía. Una Paulaner de trigo. La pago antes de que el camarero continuase hablando con una chica al otro lado de la barra. Brindó con las rosas y antes de llevársela a los labios apoyó la botella. De un trago se bebió la mitad. Con el resto regó las rosas en el mostrador. Cuando el chaval llegó para empapar la cerveza que se derramaba, él ya se había ido.

6/6/10

Comentarios.

Acababa de pedir una cerveza y entró David. Hace años que no hablamos, un saludo, un hola como estas, bien gracias, poco más. Pero cuando me vio en la barra se acercó y comienza a hablarme como cuando teníamos dieciseis años. 
David estuvo saliendo un tiempo con alguien de la familia, alguna prima de estas segundas y después de mandarla a la mierda estuvo con Carolina, creo que a partir de ahí fue cuando dejamos de hablar. A mi Carolina me gustaba mucho, pero claro... yo salia con Ana. El caso es que me sorprendió tanta familiaridad. Me preguntó cosas que no pensaba que conocía. Me preguntó por la chica con la que estaba, que pena me dijo...se te veía ilusionado. Me preguntó por la Feria. ¡Bieeeenn! ¿No? Si le contesté mientras hacía memoria de quien le podía haber contado... Sería Raquel, pensé, o Olga, que últimamente vienen más por aquí y quizá... seguía buscando de donde conocía este tío mi vida. Así que le pregunté directamente. 
- Te leo en el blog.  

A mi que David conozca parte de mi vida es algo que me da igual, que la conozca Rita la Cantaora... tampoco me molesta, lo que me jode es que no saber que pasan por aquí y desde luego que no distingan entre relatos,  micros y lo que es parte de mi vida. Es preferible dejar un comentario antes de preguntarme en medio de el bar si es cierto que terminé chupándosela al negro aquel.




¿A saber en que relato vendrá eso?

Espalda


Me gusta verte soñar, con tu espalda en mi nariz. Siguiendo los dibujos que me marcan tus lunares. A veces es un caballito de mar. O una fresa con sus hojas… otras mis dedos dibujan una constelación, el cinturón de Orión siempre la acaba, y a partir de ahí… ser yo quien sueñe.

5/6/10

Ron Barceló

¡Quilllo! ¡No me centro! Me pongo a escribir y tengo el puto escritorio con más borradores que el gobierno con la propuesta laboral. Así que voy rapidito y a ver si consigo dejar algo por aquí otro sábado más. ¡Que mierda de sábados! El que no está en la playa, está de feria, (esta feria no me sale ponerla con mayúsculas por que es la de Granada), otros se han ido de turismo rural a tomar por culo a una cabaña de esas donde te hartas de beber, de canutos, y... jeje, de niños, por que los que se van están todos casados y van a follar menos que los Ropper. Sobre todo cuando las señoras esposas se pongan de morros unas con otras. ¡Que se jodan! Y uno aquí, trabajando. Otra tarde de sábado. Menos mal que me queda Daniel. ¡Con dos cojones! Es de los pocos que trabajan hoy, y como se descuide... mañana tambien.
Ayer... después de venir de Priego y recoger al peque (se respira bien en Priego, pero nada comparado a un tercer pulmón) nos fuimos a tomarnos algo. A Dani no tardé en convencerlo pero a mi nene hay que llevarselo con nintendo incluida. Después de una parada técnica en la librería del Corte Inglés y otra en Delta, terminamos los tres a "La Verdad". Mira que me gusta ese sitio y eso que ha habido veces que no me han dejado entrar. ¡Quizá sera por eso! ¡Por que son sentatos! Bueno el caso cayeron unos medios y... ¡milagro! La nintendo estaba desaparecida. Un ratito de charla, charlar con tu nene ya es complicado y sobre todo si lo haces de bares, otro poquito de... vamos a tomarnos otra y nos metemos algo entre pecho y espalda, y se suponía que para las diez y media estabamos en casa. Y luego... ¡Coño! Pues no sé como fue que terminamos los tres en O´Donahues (este sitio no lo escribo nunca dos veces igual) con fiesta de Ron Barceló. (El Ron Barceló lo tengo prohibido por prescripción médica desde que vomité hasta la higadilla en la playa de Castell, pero el médico no estaba y la azafata nos ponía ojitos.) Se encargó el peque de pedir los regalos. Pero flipar, lo que se dice flipar de verdad ayer, no fue que se olvidara la nintendo, que tambien, o que se pusiera a saludar a la gente del bar y que estuviera de compadreo, ayer me dejó alucinado cuando después de venir con los regalos me preguntó:
- Y a esta... ¿por que no le dices que salga contigo? 

2/6/10

Helados.


En la estación ha llegado la temporada de helados y polos. 

Hay gente a la que se le debería prohibir comer un calippo en horario infantil.

(En vez de gente iba a  poner niñas, pero después hay cada maromo... que tambien deberían prohibirselo.)

El primero

El café empieza a subir.
El primero trae su recuerdo
y los rizos del sol entran por la ventana
para marcar la taza con su nombre.

1/6/10

EldiadeCordoba.es

Condenan a ocho años de cárcel por apuñalar a su ex en la calle Damasco.
La Audiencia Provincial descarta que el individuo actuara con sus facultades mentales afectadas comos aseguró la propia víctima, quien intentó exculparlo.

- Iba a matarme… pero poquito. – dijo ella.

 (Comentario a una noticia de hoy en ElDiadecordoba.es)
 Puedo entender que a alguien se le escape una hostia. Dos, nunca. No tolero el maltrato de ningún tipo. Pero la estupidez... ¡joder! Esa si que me cuesta.