7/2/12

Merceditas


La estación había sido, desde siempre, concentración de puterío y mariconeo, no solo de la ciudad, sino de toda la provincia.
Juan intentaba recordarla como cuando era joven, hacía mucho de aquello. El y sus amigos se animaban a pasar un rato por allí, de vez en cuando. Les gustaba ver “las transacciones comerciales”, como le decían a los tratos de las putas con sus clientes. Había una, la Dolores, que era quien más llamaba la atención de los jóvenes, era una mujerona joven, rondando la veintena con unas piernas largas y hombros anchos, debía de haber empezado muy pronto con la profesión para que con su pocos años estuviera tan suelta. Según su primo Antonio, la Dolores, era una hembra a la que había que trabajar.
No sabía que le había llevado hasta allí, quizá esos recuerdos de juventud, o la necesidad de ver gente, de no sentirse solo, de tener alrededor a multitud de personas. Desde que llegó a la ciudad parecía más joven, y lo que más le sorprendía era que de nuevo había tenido ganas de acostarse con una mujer. Hacía cinco años, desde que murió Concha, su mujer, que no había sentido esa necesidad.
Hacía ya una semana que estaba allí, sus hijos lo habían convencido para que vendiera el piso y se quedara en una de las casitas del asilo, cerca de ellos.
Su nieta, Merceditas, había sido determinante a la hora de irse a la ciudad. Era de las pocas personas que echaba de menos. Los meses de Agosto, todos los veranos, la nieta se iba con los abuelos haciendo las delicias de los dos. Desde que murió Concha no había vuelto y después con los estudios de la nieta y las soledades de Juan, no habían vuelto a verse, solo de vez en cuanto hablaban por teléfono.
Caminando por las dársenas, fijó su atención en una mujer que se encontraba en el patio de la estación, “La Dolores” pensó, la vio de nuevo joven, con su veintena de años, pero mucho más descarada, no podía ser ella, pero sí que era una joven con unos pechos abultados, la minifalda ceñida por encima de las rodillas con una abertura que le llegaba hasta la cadera, las piernas le señalaban y le miraban con descaro. Los nervios se le encogieron en el estómago, el color se le subió a las mejillas y sintió el sudor frió que hacía años le había impedido hablar con “la Dolores”.
Con setenta años, y una erección que le sorprendió, Juan no iba a parecerse al chico tímido que había sido durante muchos años. La mujer lo miraba aún con insistencia, le agradó su forma de sonreírle, como si lo hubiese esperado durante todos estos años, se acercó con decisión le susurró al oído. Dime el precio, y donde vamos.
El color le cambió en un segundo, así como el estómago que se le cayó a los pies tan rápido como su erección cuando le dijeron:
- Abuelo, soy yo, Merceditas.

23 comentarios:

  1. Abuelo salido ya con esa edad...

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    1. No sabes tú lo que hay en la estación.

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  2. A ver si subimos fotos de mayor tamaño, ¿eh? Que así no hay quien las vea bien.

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  3. Ostia... ya lo he leído. Qué bueno XD

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  4. Supongo que aquí cabe la frase tópica esa: ''Si es que hoy en día las visten como putas.'' No me gusta mucho la frase, pero alguien tenía que soltarla.

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    1. No encontré una que me gustará más que esta foto. Pero tienes razón, tengo que currarme un poco lo de las fotos. Por eso en cuando puedo cuelgo alguna de las mías.
      La frase, desde que la escuché en airbag a Santiago Segura, se vuelve un clásico.

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  5. Y a mi que me ha parecido una historia triste.. pero triste, triste...
    se palpa la soledad en cada línea..

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    1. Hay mucha gente que está sola. Lo peor es que son gente que no lo ha estado nunca y no están acostumbrados. Les cuesta enfrentarse a la vida de hoy en día sin su pareja, sin ese apoyo que tuvieron durante tanto tiempo, quizá por eso he intentado que el "abuelo" reviva un poco su juventud. Cuando se encontraba fuerte, cuando tenía ganas de vida.

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  6. Mas que triste a mi me parece una historia de añoranza del pasado.
    Desde luego me ha sorprendido el final que le has dado! con lo serio que te estaba quedando

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    1. Neko... te digo lo mismo que a Lady Tea. Tienes razón es un poco de añoranza de un tiempo pasado. Es intentar buscar lo que uno fue porque no le gusta lo que es ahora.

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  7. la foto es comiquísima!! pobre abuelo, ya que logra que se le empine y va la nieta y le dá el sofocón!!

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    1. Vale Juana, es otra lectura. Pero es que ya sabes que el puntito ese cabrón no se me va del todo.

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    2. pues entonces si no entiendo las lecturas estoy muy mal!! joé, y como es la lectura??....

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    3. Como tu quiera Juana. La ventaja de las lecturas es que las interpretas como tu quieras.

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    1. leches, Bubo, que no me ha gustado la entrada. Espera, no es que no me haya contado qué o cómo lo has escrito, eso no tiene crítica posible, es que, como a Lady Tea, me ha parecido muy triste, estoy de acuerdo también con Un paseante. El caso es que no sabía cómo explicarlo y tan sólo se me ha ocurrido un "noooo" porque no me ha gustado el final.
      Leches! una nieta tiene que ser un orgullo para un abuelo, no una puta, por mucho que sea de las mejores, y menos aún que sea el propio abuelo el que la quiera ligar! coño, tío, me ha encogido el corazón y revuelto el estómago. Esas realidades prefiero no imaginármelas.
      Por lo demás, y como he dicho antes, un buen relato, una buena visión y un final.....desconcertante.

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  9. Qué mala es la demencia senil...

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  10. Joder, pobre abuelo. Y pobre Merceditas. Porque no me negarás que el cuento, con ser muy bueno, tiene un dramatismo que asusta.

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    1. Es que todos los días no se levanta uno con el pie bueno. De echo hoy me ha costado.

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