1/2/12

Cinco minutos.

Cinco minutos, solo necesito cinco minutos y contaros que he visto a Natalia. Que, curiosamente, vive cerca de mi barrio y hemos coincidido en el autobús. Que acababa de dejar a una chica estupenda pero me he alegrado mucho de verla. Que su casa queda justo encima del bar Gago. ¡Madre mía! La de ratos que he pasado allí y que ella me ha pedido que me tomara un café.
- Sube. Es solo un rato.
Y yo quería subir y comerle la boca como aquella vez que estábamos en el Golden. Meter la mano entre sus pantalones y encontrarme un tanga rojo. Morderle el labio, echarle el pelo atrás y besar su escote.
Yo quería subir, pero... hoy me toca plancha y ahí estoy quemando las camisas porque su aliento aún me achicharra el cuello cuando al despedirme me ha dicho:

- Ya sabes donde estoy. Ven pronto.

20 comentarios:

  1. Decididamente, hoy no necesitas plancha: con acercar los mofletes a las camisas ya raciben el calor suficiente para quedar impecables.
    Y esa frase de despedida... Uf.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por si acaso... un gintonics si que cayó. Para no perder el calor.

      Eliminar
  2. Respuestas
    1. Pues eso, pero es que de vez en cuando toca.

      Eliminar
    2. toca, qué? elegir a la correcta? no andar de flor en flor? no estoy muy enterada de quién es Natalia, y mira que me he leído entradas antiguas, pero hace tanto tiempo que no lo recuerdo, pero aún y así, si a día de hoy era historia, por algo será.

      Eliminar
    3. Maripili... esto no deja de ser un microrelato. No le des tantas vueltas.

      Eliminar
  3. ¡¡pero estas tontooooooooo!!, mira que quedarte a planchar...ainsssssssss...yo quería , yo quería... así vamos mal, muy mal....:)

    muxussssssssssss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muskilda, que tiene que haber de todo. Uno esta hecho de contradicciones.

      Eliminar
  4. Que sepas que luego me acuerdo de ti cuando plancho una camiseta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tampoco plancho tanto, pero es que ultimamente se me acumula con facilidad.

      Eliminar
  5. Es mucho mejor planchar, hombre, dónde va a parar... has hecho bien.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues si, además si me llego a perder con Natalia cuando llegó mi nena y me vio liadillo con una blusa suya el recibimiento no hubiera sido el mismo que si no me ve aparecer.

      Eliminar
  6. Yo no plancho nada. Y tanto querer subir para irte con la excusa de la plancha...muy mal! Corre! Más vale tarde!

    1besico

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. fiona... que no estoy tan necesitado.

      Eliminar
  7. pero que te pasa Bubo, has cambiado a una tia estupenda por la plancha?? definitivamente el invierno no nos sienta bien a nadie!

    ResponderEliminar
  8. Para, para, para, a una chica estupenda la dejé cuando fuí a coger el autobús. Lo de la plancha ya tocaba y ultimamente me tienen muy pillado. (Aunque no lo reconoceré publicamente.)

    ResponderEliminar
  9. Jo, pues a mí hace tiempo que nadie me dice lo que a tí Natalia. Menuda suerte que tienes Bubo, dejas a una chica estupenda y al rato te reclama otra, oye. ¿Qué les das?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que tiene mucho que ver con la idea que tenga uno de si mismo. Hace tiempo que dejé de buscar cosas en la gente, prefiero ver lo bueno de lo que tengan, y si tienen poco pues... los veré menos Yo, desde luego, dejé de intentar agradar a todo el mundo. Soy de una manera, a veces me gusto más y otras menos, y solo tengo que ser coherente conmigo.

      Eliminar

¿Qué me dices?