31/7/22

Balance vacacional.

Es hora de hacer balance de estas últimas vacaciones, la batalla la han ganado los mosquitos. Bubo dixit.

26/7/22

Maneras de morir. (Extremoduro)

 Él quería morir por ella. Estar en la camilla de la ambulancia pero no como pasajero. Ella ya había declarado su intención de morir con un cuchillo enorme en el baño de casa. Pero después... ¡Ninguno de los dos lo hizo! 

A ella se le quitaron las ganas al salir de la UVI. A él no, pero ahora tenía tantas cosas pendientes que ella le había dejado que ni siquiera se lo podía permitir. A veces pensó que morir de vergüenza era una opción tan válida como otra cualquiera, y sentía que podía hacerse realidad. Sobre todo cuando cruzaba los pasos de cebra cabizbajo y los coches frenaban en el último momento. Técnicamente no sería de vergüenza pero él pensaba que podía valer. Otra opción que contempló mas adelante fue morir de terror. Los cambios que se avecinaban le daban mucho miedo. La cuenta bancaria ya tenía pinta de vivir en un eterno Halloween con sus telarañas, oscura y con sus número rojos brillando como la sangre que derramó ella. Unas semanas mas tarde, cuando ella seguía mintiendo, como si hubiese sido una aventura de taxi y hotel en vez de UVI y ambulancia, él sopesó también morir de rencor. ¿Se podía morir de rencor? Pensó mientras veía a su padre renqueante andando por el parque con su bastón. Morir de rencor o morir de pena. Morir como solución pensó durante un instante. Un segundo, solo un segundo y... Pero eso fue lo que hizo ella y se obligó a vivir. 

19/7/22

Gafas de sol

 "Que me entierren con gafas de sol."

Carlos Edmundo de Ory.

8/7/22

El cromo.

 Es como aquel cromo que me regaló mi primo Eladio. Me dijo que se lo habían querido cambiar por otros cincuenta pero él me lo traía a mi. Era un cromo que tenía un dibujo de un león cazando una gacela. Cuando lo vi por primera vez no sabía lo que era una gacela. Para mi era un ciervo, eso si lo conocía, pero lo miraba descubriendo los detalles del dibujo. Las garras del depredador, el escorzo de la presa intentando escapar. Tampoco sabía que era un escorzo por aquella época. Durante un tiempo, iba a escribir meses y meses pero el sentido del tiempo es muy relativo cuando tienes seis años, iba encontrando nuevas colores en aquel cromo. Y cuando ya no había nada mas que conocer de aquel dibujo, volvía a coger el cromo y lo cambiaba de un libro a otro. Por que no solo era un cromo interesante, era el que me había regalado Eladio. Por que no era solo un cromo de un león matando a un ciervo. 

Es así como la miro a ella mientras me da la espalda y su respiración delata que duerme profundamente. 

5/7/22

Corazón de Tango

Tuviste que decirme adiós 

Esa manía de despedirnos a finales de junio. Bebiendo cervezas en las playas de chinarros. Con los fuegos a la espalda. Celebrando mis suspensos y tus sobresalientes. 

Calles hundidas a mis pies
pa´echarte en falta hasta la muerte
Y yo bailando el ritmo de mis zapatos negros zapatillas blancas
como veleta fiel al viento. 

Como puede moverse tanto el asfalto. Me has mareado tú mas que las birras. No debí tomarme aquel whisky antes de verte. No debiste decirte que era el final del verano en junio. Yo no tenía tantas ganas de crecer y tú ya mirabas por una hipoteca. 

Corazón de tango, tengo el cuerpo de jota bulería y soy
Un aprendiz de sinvergüenza
En brazos de la soledad
Vendió su alma al diablo
Y tú y yo brindando por un adiós

Pero hoy es hoy, y mañana Dios dirá. Hoy estás aquí y siempre hay algo que celebrar. Tus besos retrasan los segundos y tus manos hacen eterno el calor. Aún no es de día y por muy corta que sea la noche hay que hacerla durar. 

Vamos a engañarnos y dime, mi cielo
Que esto va a durar siempre
Perderme en tus brazos, dulce locura
Tú, mi droga más dura

Miénteme, esta noche te lo creo todo. Miénteme, te juro que tengo un apartamento en Bavia y puedo estar meses esperando tu regreso a las nubes. Alíñame el camel con tu aliento. Yo te espero, tú solo dime que vendrás. 

Vamos a engañarnos y dime, mi cielo
Que esto va a durar siempre
Perderme en tus brazos, dulce locura
Tú, mi droga más dura
Corazón de tango, tengo el cuerpo de jota y soy
Un aprendiz de sinvergüenza
En brazos de la soledad
Vendió su alma al diablo
Y aquí, tú y yo brindando por un adiós
Vamos a engañarnos y dime, mi cielo
Que esto va a durar siempre
Perderme en tus brazos, dulce locura
Tú, mi droga más dura
Vamos a engañarnos y dime, mi cielo
Que esto va a durar siempre
Perderme en tus brazos, dulce locura
Tú, mi droga más dura
Vamos a engañarnos y dime, mi cielo
Que esto va a durar siempre
Perderme en tus brazos, dulce locura
Tú, mi droga más dura

La portada de "Fugitivos del paraíso" me parece de lo más erótico y sugerente en la discografía de los 90. Tengo que reconocer que casi todo lo que lleve "tango" me vale y me emociona. Es una de esas canciones tristes, de decir adiós. De final de verano, aunque a algunos nos recuerde el final de curso. Ese momento en que acaban las clases, y hay que decir hasta pronto. Cuando el móvil, los whataspp no estaban de moda. Cuando volvías a casa de los padres y dejabas atrás algo más que un curso. (Que algunos ni siquiera dejábamos.)

20/6/22

El vino del estío.

 Un buen sueño o diez minutos de lágrimas o un poco de helado de chocolate, o todo junto es la mejor medicina.

Tom Spaulding 

en El vino del estío. 

De Ray Bradbury

19/6/22

Sátiro

 ¡Fue un chispazo! 

Un segundo, no más. ¡Lo juro! Estaba desnuda en la ducha, tan joven, el agua le caía por el cuello y resbalaba por el pecho duro mientras su mano recorría su caderas. ¡En serio! Un segundo no más. Una alarma sonó dentro de mi cuando me excitaba con la imagen. Mi cerebro se cortocircuitó, como si pidiese un reseteo a gritos y negaba con la cabeza ligueramente mientras volvía a la realidad. Ella seguía allí, en el baño, curiosa,  jugando con la ducha, con su top y mallas puestas mientras yo la miraba a través del espejo sentado desde la cama de la habitación. Sus padres sonriendo a  mi lado, elogiando el buen gusto que había tenido para elegir el apartamento donde pasarían los próximos tres días. Hacía años que mi imaginación no se disparaba con chicas desnudas. Hacía años que no fantaseaba con una adolescente. Hacía treinta y cinco años, cuando yo también lo era. 




Fue la primera vez. Pero no ha sido la última. A vuelto a pasar. Una chica con minifalda de vuelo camina rápida delante de mi. Me he despistado con el móvil y me ha adelantado. Está muy cerca. No he tenido que variar el paso para seguirla  dos o tres metros. Lleva zapatillas blancas. Sus piernas son robustas, no gordas, tampoco finas. Una coleta castaña baila sobre su espalda con el ritmo de sus caderas. Si me centro en su culo puedo descubrir la forma de unas bragas claras. Son bragas cómodas, de las que cogen todo el culo y lo aprietan bien. Y yo las imagino rozando los muslos, con algo de sudor en las costuras. Unas gotas que empiezan a resbalar por los muslos mientras camina, que incitan a seguirlas con la lengua en sentido inverso del camino. Mi cabeza se ha vuelto a negar a pensar en ella. En el sudor, en sus piernas, en su culo. Me he cambiado de acera rápidamente para evitar cualquier imagen nueva. He cambiado la música en el móvil y le he dado muchos metros de ventaja. No he querido pensar en nada mas mientras llegaba a casa.



-No te reprimas, me dice. Pareces cohibido. ¡Estamos de Feria! ¡Lánzate! 

Y yo, que llevo dos días controlando todo lo que bebo, lo que digo, como actúo en la caseta y moderando cualquier atisbo de salida de madre, decido que ya es hora de salir de este letargo. La agarro por la cintura y comienzo a bailar con ella muy pegado. Me bebo el gintonic de un sorbo y cuando el DJ, vuelve a poner otra bachata una de sus compañeras me solicita para bailar. ¡No me corto! Es bajita, con un escote impresionante y un culo muy duro para los siete u ocho años que me saca. Toda la tarde mordiéndome las ganas de contestarle todas las insinuaciones que me había lanzado. A los otros compañeros, al DJ, al camarero, incluso a mi con mi pareja al lado. Le subo la falda para poder meter mis piernas entre las de ella, le aprieto el culo y me pego a sus tetas. Ahora es ella la que se corta. Risas y murmullos en el grupo de trabajo al que no pertenezco. Una morena se acerca y en uno de los giros cambio de pareja. Parece agradecerlo. Cuando tengo la boca en el cuello de la última morena un chanquetazo en el culo me despeja del baile. Es mi pareja. 

- Mejor que empieces a reprimirte. Vuelves a dejar huellas de cabra en el albero. 

17/6/22

Balas de corcho

 


Solo quedaban cinco disparos. La familia se había llevado casi todas las ráfagas de la cámara. Y aún no tenía a mi disposición esa ventaja de poder disparar, casi sin mirar, que traerían las cámaras digitales. Así que llevarse un trasto como como una Pentax analógica a la feria se veía de una ilusión y una esperanza muy altanera. Cuando llegué apunté al barman que me entregó una cerveza a cuenta. El técnico de sonido y unos locos saltando, mientras la Fiesta Pagana de Mago de Oz sonaba a mas decibelios de los que permitía el ayuntamiento, se llevaron los siguientes disparos. Y entonces recordé una de las cosas que decía mi profesor de fotografía: También hay que mirar atrás. 
Y atrás estaba ella. Mirando el cerro, apoyada en la baranda con una pierna en alto. A su lado una botella de vino. Me tomé mi tiempo y disparé con alevosía. El carrete marcó el final de las exposiciones permitidas. Y entonces ella se volvió. 
Nunca me ha gustado fotografiar rostros pero mientras me miraba como si estuviese cogiendo el último pestiño de la visita, cargué la siguiente foto. El carrete nunca acaba en la foto 36, y sonriéndole, sin pedir permiso, disparé de nuevo. 

Siempre me gustó esa foto. Así que la he seleccionado para editar mi primer libro; una colección de micros, que espero que os entretengan, os diviertan, u os revuelvan las tripas como lo hicieron conmigo. 

Echadle un ojo y ya me decís que os parece: Balas de Corcho. 



30/5/22

El adivino.

 No le fue difícil predecir su muerte. 

Lo difícil fue mantenerse callado al escuchar los aplausos cuando cerraron el ataúd.