Abro un cajón.
¡No, no es ahí donde dejé mi vida!
Busco en otro.
¡Joder, tampoco!
Pero estoy seguro que antes estaba aquí.
¿O quizá fue en otro tiempo?
Abro una puerta de la consola.
¡Nada!
¿Dónde coño he dejado mi vida?
Estoy seguro de haberla traído
en alguna caja de cartón,
o una bolsa de Ikea.
¿La pondría en la maleta?
¡Da igual! ¡Lo he sacado todo!
Maletas, bolsas, cajas...
¿Dónde habré dejado mi vida?
Me desespero y suena el teléfono.
No. No tengo nada importante que hacer
claro que voy a la calle a tomar una cerveza.
Total... no encuentro mi vida
y tendré que empezar una nueva.
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