21/5/19

Fleabag.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno. 
Decía mi maestro de EGB, si yo soy de los de EGB. El caso es que Fleabag dura poco. Y no es buena, es mejor. La serie, que ya recomendé (aquí el post), vuelve a tener en su segunda temporada el mismo formato: seis episodios de unos veinticinco minutos. La protagonista, Fleabag, apodo familiar que traducen como pulga pero viene a ser como Chiche, de chinchar, parece mas comedida en esta segunda temporada, mas centrada aunque igual de irónica e imaginativa. Fleabag es alguien que solo quiere ser feliz, aunque en su entorno y con el historial que tiene a su espalda a veces, incluso la gente que la quiere, se lo ponga algo difícil. 
Y poco mas os voy a contar. Si no has visto la primera temporada ya tardas. Y además... se ve en un plis plas. 
¡Ah! Por cierto, es de Amazon Prime y los actores te van a sonar casi todos. 

11/5/19

Un pequeño pero valioso comentario.

A lo largo de los años he visto a muchos jóvenes que creen correr al encuentro de otros jóvenes. 
No es así. 
Corren a mi encuentro. 

La muerte en "La Ladrona de libros" de Markus Zusak. 

4/5/19

Sábado noche.

Tengo a los Ketama en el barrio. Parte de la familia se ha ido a verlos. Por otro lado mi pareja está en otro concierto con unas amigas, o eso dice. Me iba a apuntar a ese concierto pero se les ha pasado llamarme. Las indirectas me cuesta pillarlas pero me parece que se lo montan mejor a su bola. Mi nene ha venido de cruces esta tarde y se ha puesto a jugar al Zelda, no se que versión, como si le fuese la vida en ello. Después de estar toda la mañana limpiando, fregando, poniendo lavadoras, y comprando me he quedado un rato de siesta muy a gusto en mi piso. Solo. Llevaba mucho tiempo sin quedarme solo en casa y lo he agradecido. Pero ahora... Me viene larga. ¿Qué coño hago yo un sábado por la noche sin nada pendiente? ¿Sin nada? ¡Joder la tarea de inglés! Así que he decidido ponerme un poco en serio con la asignatura y hasta la he acabado. ¡Un sábado! Estudiando inglés. Con cuarenta y seis años. 

¡Dios mío! ¿Por qué me dejas degenerar de esta manera?

Vaya... parece que acaba el concierto de Ketama... Lo mismo aún queda gente con ganas. habrá que ver. 

14/4/19

Domingo de Ramos.

Nos despierta un ruido intenso. Desde la habitación del hotel escuchamos una banda de música. ¡Marchas procesionales! Marchas procesionales un domingo. ¿Pero en que lugar estamos? La escapada de fin de semana, esa en la que nos propusimos dormir como si no hubiese un mañana, se interrumpe a primera hora por unos energúmenos tocando diana a las ocho. Sabía que no era buena idea venir a un hotel del centro de la ciudad, pero era la mejor opción. 
Entonces ella se levanta curiosa y mira por la ventana. 
Y cuando la veo asomada tímida por el cristal no me queda que dar gracias a dios por el domingo de ramos. 

2/4/19

Mañana.

Mañana todo estará bien.
Lo sé, lo siento, lo espero.
Mañana ya se habrá ido
esa mala suerte que nos acompaña
la que te me hace llorar
y excuso con alergias
que no tengo.
Mañana saldrá el sol
como hoy pero con calor
no como esos rayos que
nos hielan solo a nosotros.
Mañana la gente sonreirá
y acompañaremos su felicidad.
Mañana será un gran día,
si, mañana.
Por que hoy aún sigues
muriéndote y matándome.

1/4/19

Sofismas.


Es muy difícil vivir siendo humano, para eso está el whisky. 

Harvey Bullock.
Gotham.

31/3/19

Siete.

En casa siempre empezamos
con el número siete.
Luego vamos sumando
parejas,
e hijos que cuentan como uno,
pero a veces parecen tres.

Sumamos 21,
pero es fácil que pueda salir
una cuenta mas alta.

Este es el primer año que restamos.
Deberíamos empezar por seis
pero la costumbre sigue haciendo
que el siete sea el número de la casa.
Y también
una manera de recordar
a quien no está.

29/3/19

Paradoja.

La paradoja del amor es, ser uno mismo, sin dejar de ser dos.

Erich Fromm.

24/3/19

El cajón de ajedrez.

No recordaba lo que era estar en un piso vacío cuando no te apetece. Siempre hay alguien, y si no lo hay el que se va soy yo. Pero esta noche vuelvo a estar frente a un ordenador, sin ganas de televisión y con la música mas alta de lo que debería, quizá así se noten menos las ausencias. Es tan fácil escribir cuando no hay otra cosa que hacer. Solo teclear. Sin querer pensar mucho por que esta soledad que se instala, solo por hoy quiero pensar. Aunque pensar nunca se me dio bien. Conoces los datos pero después, justo cuando decides, alguno nuevo se había colado, lo habías obviado y... ¡La cagas! Si, mi fuerte no es pensar. Con el ajedrez me aburro. No llego a visualizar las jugadas del adversario. ¡Joder, ni siquiera las mías! Yo siempre imaginé que lo mas divertido del ajedrez era cuando las fichas se encontraban en la caja. La reina blanca liándose con un peón negro. Los alfiles homosexuales haciendo tríos entre ellos, o ellas, los caballos cagando por la caja y las torres engordando. ¿Qué coño comerá una torre? ¿Se alimentará de las migajas de galleta que cayeron de la merienda? ¿O fueron ellas las causantes de la perdida del peón blanco, ese que ahora lo suple una piedra de la playa? A saber que se cuece en un cajón de ajedrez. ¡Eso es lo que interesa! Después... cuando están en sus cuadrados, perfectos, alineados... Ahí solo les queda que representar un papel y a mi no me gusta condicionar a nadie. ¡Que vayan a su bola! Que acabe pronto la partida. Que puedan volver a su cajón de madera y ser quienes quieran ser. No quien le impongamos.