2/5/22

Bajo la lluvia.

 Lo peor no es sentirlo. Es no poder decirlo, no poder gritar. 


Durante dos semanas había ido a todos sitios con el paraguas grande. Ese que le tapaba la cara, casi medio cuerpo, pero no podía ocultar toda la vergüenza que sentía. El tiempo le había acompañado en sus salidas imprescindibles, llovió torrencialmente, y cuando no lo hacía, era un sirimiri que mojaba tanto como el aguacero. Durante esos días creyó que la lluvia la provocaba él. Su ansia por permanecer oculto bajo aquel paraguas que no había utilizado en años. Caminaba por el barrio con paso rápido, cabeza gacha, sin mirar a ningún vecino. 

Quería pensar que era como aquella vez, de niño, en la que su madre le dijo que colgaría las sábanas mojadas en el balcón para que todos supiesen que aún con doce años había meado la cama. Su madre no llegó a hacerlo, el secreto quedó entre ellos, ni siquiera el padre llegó a saberlo nunca. 

Pero esta vez había mas implicados. Ella se había encargado de hacerlo tan difícil con su suicidio que los vecinos se enteraron de primera mano con la llegada de la ambulancia a la puerta de casa, casi unos minutos mas tarde de que él la encontrara. No sabía de porques pero cuando vio aquella nota con  cantidades que desconocía, empezó a entender. 

Aquel día aprendió que las manchas de sangre salen con agua oxigenada. Una gran lección que se sumó a aquel master class que empezaría a ser su vida en los siguientes meses. Una de esas que, como decían los maestros antiguos, la aprendería con sangre aunque no fuese la suya. Lo que mas le dolió no fue todo aquel torrente de sentimientos que le fueron empapando como la bendita lluvia, lo peor que llevaba era no poder gritar. Hacía tiempo que había perdido la voz y tuvo que pasar un curso completo para recordar a hacerlo. 

29/4/22

Corre.

 Corre, corre, corre, le digo. Sabiendo que es lo que quiere oír. Cuando lo que quiero decirle es: Para. Detente. Mira alrededor. ¿Acaso no ves lo que te rodea? ¿No quieres sentir lo que hay alrededor?

Pero ella está hecha para correr. Para no mirar atrás. Lleva la velocidad en su cabeza. Y solo cuando un árbol la detenga, caída en el suelo, abrirá los ojos. Se levantará, mareada aún, y seguirá corriendo hasta el siguiente árbol. 

Y yo, que me encantaría tenerla un rato a mi lado, solo puedo animarla a correr. 

28/4/22

Inocente.

 Soy fácil de engañar. Lo sé por que suelo hacérmelo constantemente. 


Bubo dixit. 

23/4/22

Caballo de...

Aquel griego tuve una idea genial. Hacía poco mas de un año que la jugada le salió bien en unas tierras al este de su pueblo. Dejaron un presente como ofrenda de paz y se retiraron tierra adentro. Comenzaría la primavera en unos días y recogieron aquel enorme caballo para entrarlo en su plaza. Nunca pudieron hablar de una gran victoria ni una tremenda derrota pero desde aquel día comenzaron a celebrar la quema de grandes esculturas aquellos valencianos.

20/4/22

Enmmanuelle




 - ¿Esta es la niña de la Sole?

- ¡Mas quisiera la niña! ¡Esta plana como tabla de planchar! Pero le da un aire.

- A mí, mi Baldomero, me regalo un collar como ese. Todavía me lo pongo para la procesión del Corpus. 

- Si. Pero igual no se te queda. 

- Ahora no. Pero de joven no tengo yo que envidiarle nada a esta. 

- Eso si. Que tú has tenido siempre muy buen tipo. 


16/4/22

6/4/22

Lluvia.

 Llevo muchos kilómetros de lluvia en los últimos días. La mayor parte de ella ha caído en el coche, algo se ha llevado mi chubasquero pero la que mas me ha jodido es la que sigue cayendo dentro de mí incluso con el sol en el cielo. 

23/3/22

Doctor, doctor.

 - ¿Qué te ha dicho el médico?

- Que bien. En unos días me da el alta. 

- ¿Y no te la ha dado ya? Yo creo que estás para trabajar. 

- ¡Seguramente! Pero le he dicho que estoy deseando de que me de el alta para poder coger a los pequeñajos. Que ahora mismo no lo hago. Y entonces me ha dicho que mejor no. Que me espere unos día para terminar de fusionarse bien los huesos. Que nada de hacer virguerías. 

- Pero... ¿Que niños vas a coger tú? ¡No será el tuyo que te saca una cabeza! ¿No?

-¡No! Los nietos. 

-¿Qué dices? ¡Si no tienes nietos! 

- Le he dicho que son tuyos. Que son de mi pareja. Que su hija vive con nosotros y estoy deseando de coger al pequeño Alex para alzarlo y subirlo por encima de mi cabeza. Que me encanta como ríe cuando lo lanzo al aire y me pide "ma", con esa media lengua que tiene. 

- Pero... ¿tú a que vas al médico, a engañarlo?

- Pues si... como todos  ¿no? Y si encima me saco una historia bonita. Pues mejor. 

16/3/22

Llegada


La subida ha sido costosa. La llegada, cruzar el umbral del pueblo, tocar con su mano el humilladero que recibe o despide a los visitantes la ha hecho suspirar, el cansancio ha sido extenuante. Busca un sitio donde sentarse. No hay nadie para recibirla, solo un gato que maulla en el abredadero seco de la plaza. Le sonríe y decide acompañarlo un momento. Que bien sienta descansar. También el sol parece querer colaborar en su bienestar. Lo agradece con una caricia al bicho. Que paz.  

Una puerta se abre en la plaza. 

10/3/22

¿Polvo o partido?

 - ¿Tú que prefieres, echar un polvo o ver un Real Madrid - Barcelona?


La primera vez que me preguntaron eso andaría por los veinte. Si me lo hubiesen preguntado cuatro años antes lo tendría muy claro. La primera opción, sin objeción. Pero con veinte años ya te lo piensas. A ver... ¿sería con mi novia o puedo elegir? ¿va a ganar el Madrid, o va a volver a darle una manita el Barça? ¿va a ser un polvo apoteósico, o normalito? ¿qué se juega el Madrid? En aquella época ya tenía mis dudas. 

A ver... Si hablamos de "La Crawford", ya juegue la final de Champios, que prefiero el polvo. (Aún no había marcado Mijatovic para levantar la séptima.) Pero... si es un partidazo y voy a liarme con mi novia... Yo la quiero mucho claro pero... Si le metemos cinco al Barça... ¡El partido! Me gustaría verlo. 


Ayer, visto como iba el partido, el equipazo del PSG y una eliminación temprana del Madrid, decidí irme a la cama. Eso si, con radio puesta y el canal Gol en la tele de la habitación. ¿Que es lo mejor que se puede hacer en la cama a las diez y cuarto? Pues si, está claro. Si aún no hay ni ganas de dormir, pero... va Benzemá  y marca. ¡Coño! A ver, a ver... que se acaba de empatar el partido, que los madridistas hemos visto de todo, mira que si llegamos a la prórroga. Pero eso es bueno ¿no? me dicen desde el otro lado de la cama con arrumacos. ¡Eso sería la hostia! Contesto. Y entonces me acordé de la pregunta. Y a mi el fútbol me gusta pero... ¡Ni me va ni me vienes! Como diría mi madre: No te va a dar de comer (aunque si que me quita las ganas de hacerlo). Total que me centro un poco e intento hacer lo que mas me gusta. Besos, abrazos, arrumacos.... ¡Y marca Benzemá el segundo! ¡Hostia, hostia, hostia! Se salí de la cama. No di un salto que la lesión aún no me permite virgerías, pero desde luego fue un alegrón. Los grupos de whatasapp de la familia, casi todos somos del Madrid o simpatizantes, ardían. Y cuando estaba a punto de meterme en la cama... ¡Benzemá, Benzemá, Benzemá! ¡El tercero! ¡Clasificados! Clasificados, estamos clasificados. Desde el otro lado de la cama escuché algo así como... No hagas ruido, mientras se daban la vuelta y me dejaban con la alegría futbolera. Me da que el polvo esta noche como que no, pero... ¿quién necesita follar con el subidón de eliminar al PSG? 


Por que... esa es otra. Si eres de los que ya tienes una edad... ¿tú recuerdas el antepenúltimo polvo que echaste? Y... ¿a que sí recuerdas donde viste el gol de Mijatovic para la séptima? ¿o aquel de Zidane? ¿a que recuerdas el minuto exacto del gol de Iniesta? Pues el partido de ayer... va a ser difícil de olvidar. 




Cindy, mi amor, si lees esto no te enfades. Contigo sería distinto. Mándame tú número. 







Y tú no me despistes mas.