Que me estoy amariconando es evidente. Mis últimos post van cada vez a peor. Alguna cita, un poema de Bukowski, un relato, algunos micros... ¡una mierda! ¡Vamos! Nueve entrada en un el mes de septiembre. ¡Con lo que da ese mes! Que si curso nuevo, vida nueva, que si empezamos la rutina, que si puedes contar aquella tipa que te follaste en Benalmádena. ¡UNA MIERDA! ¡Cuatro pegos! El mes de septiembre me ha dado para cuatro pegos.
Este último año he estado consolidando mi historia como pareja. Y desde luego los problemas, y soluciones, por no decir que me he vuelto bastante mas ñoño para algunas cosas, aunque he recuperado el puntito cabrón para otras, no son tan entretenidos como los polvos ocasionales de antes.
Para colmo durante un tiempo me he estado cortando. Mi chica sin ser asidua del blog si que lo leía de vez en cuando y ahora poner una tipa en el blog o un polvo ocasional hace que me sienta un poco regular. ¡Como si le estuviese poniendo los cuernos, vamos! Así que me cuesta también escribir. No me extraña que yo mismo vaya dejando de lado el blog.
También hecho de menos otros. Creo que eso ya lo he dicho algunas veces. Gente que, con solo leerlos, te animaban a contar una historia. Tesa, Jota, Gatuna, Gilda, Neko, Fiebre... han desaparecido prácticamente de la blogosfera. ¡Y me jode! Porque unos entretenían, otros escribían de puta madre, otros tenían vida en el blog desde el título hasta el último comentario.
Eso por no hablar de los treinta o cuarenta relatos que hay por casa esperando corregir, las fotografías que tengo pendientes y otras que también están en casa esperando que algún día me de por catalogarlas. Mi hijo que cada día crece más y pronto podré ponerme sus zapatos. Mi chica, que cada día está mas guapa, y me tiene comido el coco de mala manera, mis colegas que se han dedicado a tener churumbeles y ahora cuando llaman es para que quedemos por la mañana en una terracita a tomar el sol y poder escaquearse de sus niños quince minutos.
Total que tengo que reconocer que me estoy amariconando. Que esto ya no es lo que era. Y lo que no se, es si seguir o no escribiendo por aquí. Aunque... más bien esto es una gilipollez porque ya me estoy contestando con este post. Creo que si, que seguiré por aquí, más que nada porque el que lo necesita soy yo. Más que nada por que solo es cuestión de afilar el lápiz, de escribir sin goma de borrar, o de escribir como me salga de la polla. A mi ritmo, a mi bola. Y lo que yo quiera.