12/8/11

Peras al olmo.

- No le pidas peras al olmo. - Me dijo.

Y es que a los olmos solo se le puede pedir sombra.
Para pedir peras están los amigos. Que no es que sean árboles frutales, ¡no!.
Son el  puto Corte Inglés.

9/8/11

El ambigú

La ASC, (Asociación de Suicidas Confesos) para financiar el tratamiento que siguen algunos de sus asociados, daba a elegir entre sus amigos y simpatizantes entre dos opciones:
Una hoja de afeitar, con certificado oficial de la escuela de forenses, para abrirse las venas, o un café, preparado por Baldomero, en la terraza de la Estación. 
Algunos pensaban que la segunda opción les salvaría pero ha sido igual de sucia y más dolorosa. 




P.D. Charlotte y fiona se han encargado de enseñarme otra manera de morir. Esa que cuando haces una gilipollez después reaparece más adelante para recordarla y un rubor se te queda en la cara hasta que explotas de vergüenza. 

8/8/11

Un hombre tranquilo.

La conoce desde hace años.  Cuando el tipo que entró en la cafetería los vio se dirigió a su mesa. Él era un hombre tranquilo, sabía que hacía tiempo, mucho le parecía, habían tenido una historia donde ella salió herida. Se lo había contado antes de que los cafés que tomaban terminasen terminasen siendo diarios. Cuando los dos aun se besaban en la mejilla para saludarse.  
- Estas muy guapa. ¿Puedo hablar un momento contigo?
- Mejor no Jaime. Eso se acabó.
- Es importante. 
Y ella contrariada le cede la silla que tiene en frente. Su pareja es un hombre tranquilo, alguien que cree que ella puede hacerse entender por el tal Jaime, alguien que confía. El tipo ve como levanta para dejarlos solos y sonríe.  Entonces antes de abandonar la mesa la mira y le dice:
- Estoy en la barra, si necesitas algo... un café... un dulce...
Jaime se ha sentado, piensa que tiene ganada la partida. El chaval parece darle vía libre para conquistar de nuevo a su chica. Alarga la mano para coger sus dedos pero la retira rápido cuando el hombre tranquilo termina su frase. 
- ... o que le meta una puñalada a alguien, no tienes más que decirlo.

7/8/11

Barrio de Hospital

Es domingo, las obras están paradas. Apetece pasear ahora que no hace calor. No son la nueve pero ya hay gente en la calle. No es que sean tempraneros, no. Estos no llevan el periódico en la mano, ni el pan, no van en bermudas y camiseta. Estos, los paseantes que tengo bajo mi ventana, llevan una noche de jarana. Pero no de esa que me gusta a mi, si no, todo lo contrario. Caminan despacio, no conocen el barrio y buscan un lugar para desayunar. El hombre más joven tiene los ojos ojerosos, una barba que le despunta y una camisa arrugada. Como de haber pasado una mala noche en el sillón del hospital. La pareja que le acompaña van aseados, impolutos, pero con el mismo gesto de cansancio. 
Caminan despacio y en la cara se les mezclan las sensaciones. Llevaban semanas sin verse y en esos ojos caídos tiene cabida la alegría por encontrarse. Bien o mal, pero ahí, por verse unidos. También en esos ojos les coge la tristeza, porque saben que uno de los suyos, probablemente, no vea el próximo día.

6/8/11

...

Lo que más me gusta es descubrir nuevos sabores en tu boca. 



Bubo.

5/8/11

Guarrona.

Volvíamos a encontrárnosla en la barra. Ya no sabíamos si era casualidad, si es que con la ingesta de alcohol la veíamos doble o es que había tres o cuatro niñas con el mismo vestido, el mismo corte de pelo y la misma pinta de poligonera que tenía la tipa esta. El caso es que volvía a estar pidiendo a nuestro lado. La guarrona de verde, poco tardó JP en bautizarla, se conocía todas las canciones que ponían en los pubs, a los camareros, en ningún momento vi que le pidiese a alguna de las chicas de la barra, y saludaba más que la jaca Peralta. La niña, aquí me ha salido la vena cordobesa con lo de la niña porque esta de niña solo tenía la minifalda verde, se hacía acompañar por dos escoltas, sus primas la Jenny y la Vane, que según mi acompañante tenían toda la pinta de ser tortilleras. Cuando la guarona pedía alguna copa asustaba. Daba igual que coincidiésemos en una barra atestada o en un pub con menos convocatoria que un comercial de braseros en mitad del Sáhara, la tía se pegaba a todo lo que tuviese pantalones más que un moco al culo de una silla. Después, daba igual lo que se pidiese lo iba rociando por medio pub con cada giro, con cada movimiento de cadera. A mí me impresionaba cada vez que levantaba los brazos. La bebida por el suelo, el top para abajo y la minifalda como cinturón. “Pon la mano arriba” decía un chikilicuatre en un video… como disfruté esa canción. Porque a la colega, la pinta  de guarrona no se la quitaba nadie, pero buena estaba para rabiar. La Jenny y la Vane intentaban seguirla pero se les veía el plumero. Aquello no iba con ellas, con la excusa de echarse un cigarro de vez en cuando se perdían de la diva y se escaqueaban un rato. Cuando volvían, la guarrona se había agenciado varios tipos alrededor que entre caderazos y pasitos de baile le iban desluciendo el moreno que se gastaba.
No se si fue en el tercer o cuarto pub que nos la encontramos cuando JP, armado con su Legendario se le acercó con uno de eso pasitos de baile para probar suerte. No es porque sea mi amigo pero desde luego era lo mejor que le había puesto la mano encima en toda la noche. Yo aproveché para salir del pub y encenderme un habanos, volvía a salir sin mechero y le pedí fuego a la Vane.
- Parece que tu colega le mola. – me dijo cuando paso el encendedor mientras con un gesto me señalaba hacia dentro del pub.
JP le estaba haciendo una exploración bucal a la guarrona con la lengua como lazarillo mientras le tenía las dos manos en el culo.
Las primas y yo estuvimos un rato hablando, lo suficiente como para saber que Jenny y Vane no eran sus nombre, que coincidíamos con los gustos musicales y que estábamos un poco hartos de ir haciendo el paripé de un lado a otro aguantando la marcha de gente que no sale nunca y cuando lo hace se lo toman como si fuese el día anterior al juicio final.
En un cambio de pub la guarrona  y JP terminaron por perderse. 

Al día siguiente JP me llamó jodiendome la siesta.
-          Siempre terminas con las más feas. – Me dijo.
-          Y tú con la más tonta. – Le repliqué.
-          Devorah no es tonta.
-          ¡Coño! ¿La guarrona tiene nombre?
-     ¡Bah! No fastidies, no es una guarrona. Estaba divirtiéndose. Pero viste como no me equivoqué ¿nooo? Me dijo que su prima “la Vane”estaba liada con la otra.

Y tuve que darle la razón y zanjar el tema. Principalmente por seguir con mi siesta que falta me hacía, pero la verdadera razón era que si le hubiese contado que a la Jenny y a la Vane no solo le iban las tías sino que se lo montaban de vez en cuando con algún tipo que les activase las neuronas… JP no habría parado hasta convencerme de volver a sacarlo a la calle otra vez.  

4/8/11

Hasta... ¿pronto?

- Nunca nos separaremos. 
- No. Nunca.
Se lo habían repetido el último trimestre hasta la saciedad. Una amistad que perduraría eternamente. 
El último día cada uno subió a un coche y tomaron caminos distintos. 
Al llegar a su destino sabían que añoraban algo, pero cuando alguien les preguntó de donde venían... ninguno recordó el lugar anterior. 

3/8/11

George Sand


"Ay del hombre que quiera actuar sinceramente en el amor"

Amandine Aurore Lucile Dupin

2/8/11

AntiStres.

Inspiramos lentamente por la nariz (en mi caso es fácil). Llenamos los pulmones completamente y vamos expirando por la boca con los ojos cerrados. Después los abrimos y con con la última bocanada de aire que queda en los pulmones le decimos:
- ¡Me cago en tos tus muertos!

1/8/11

El diván.

Después de varias semanas volvió a llamarlo. Cuando llegó, la puerta estaba abierta. Siguió la mano que lo llamaba desde el pasillo. Entro en una habitación en penumbra. Solo notó su presencia tras el biombo y cuando salió, ella se dirigió al diván.
- Y ahora que vuelves a estar solo. ¿Que excusa piensas ponerme?