Partiendo de la base de que cualquier polvo consentido sienta muy bien voy a centrarme en el de que echa por la mañana. Por la mañana de un día laboral.
Los polvos mañaneros se echan con personas que te gustan. Significa que la persona que está al lado a dormido contigo y si no te has levantado de la cama y te has ido de hurtadillas es porque te apetecía seguir con esa persona. No entran dentro de esta categoría los polvos que se echan al llegar de una noche de jarana a las siete u ocho de la mañana con la borrachera. Esos no dejan de ser polvos de una noche, aunque se den a esas horas. Repito que: los polvos mañaneros se echan con gente que te gusta, y si el insurrecto que está al lado, aunque no te suene la cara después de la borrachera de anoche, esta para mojar sopas, aguantas la resaca como puedes e intentas repetir lo de la noche anterior.
Aclarado este punto, hay que tener en cuenta lo siguiente. Hablamos de una jornada laboral. Nada de levantarse tarde y no tengo nada que hacer. Te levantas y tienes que ir a currar. Si la persona con la que lo echas es ocasional. La has visto tres veces como mucho, el polvo mañanero sienta de vicio. Los compañeros de trabajo van a darse cuenta que, aunque las ojeras te llegan al ombligo,de que tu sonrisa sobresale por la frente. Eres la envidia de todos. Tú además no andas... flotas. Te deja el ego por las nubes. Te lo casi todo, guapura, simpatía, amabilidad... No es que solo que ayer ya la noche acabó gloriosa, es que además el día empieza de vicio. El café sabe mejor, no hace frío ni calor en la calle, la ciudad tiene la temperatura ideal. Este tipo de polvo hace que la productividad de la empresa, ya digo que hablamos de polvos mañaneros en jornada laboral, suba. Que tus jefes estén mas contentos contigo y que tu te sientas bien con el mundo entero. Crees que si la vida te sonrió ayer todo va a ser mejor a partir de ahora y tú actúas en consecuencia. (Quizá después venga alguien y te joda el día, pero eso es otra cosa.)
Si por el contrario tu pareja para este tipo de polvos vive contigo, la noche de antes por "h" o por "b" no hubo sexo y os levantáis con ganas de follar, el polvo mañanero puede convertirse en un sprint. Tienes esa impaciencia en la que miras el reloj, y sabes que es temprano, que te da tiempo a echarlo pero que después no puedes seguir con el ronroneo siguiente, que además ya has llegado tarde al trabajo todas las veces que tocaban cuando tu pareja era ocasional y no como ahora que os veis todos los días. Un polvo mañanero de este tipo, si se echa, se echa con toda la energía acumulada de una noche tranquila de sueño. ¡Con muchas ganas! ¡Dándolo todo! Es uno de los que mejor sientan. Te deja una sensación de... me había quedado algo pendiente ayer pero ya lo tengo resuelto. El polvo mañanero en jornada laboral es una de las mejores maneras de empezar el día, lo peor que tiene es que sabes que ahora, el optimismo lo derrochaste en las jornadas anteriores, el día solo puede ir a peor.