Duramos tanto como nuestra perra Clarita. Ninguno de los dos la queríamos en casa pero como íbamos a saber que después de aquella quincena de vacaciones en Holanda su hermano vendría con una novia alérgica. Y Clarita llevaba poco tiempo con él como para hacerse imprescindible en su casa. Pero se volvió imprescindible en la nuestra.
Llegó en nuestra primera discusión y nuestras charlas y sus lametones nos terminaban por juntar de nuevo. Al principio en la cama, luego en la cocina y la última vez en el veterinario.
Si. Duramos tanto cono Clarita. 13 años y medio. Los otros aún no nos conocíamos y solo nos disfrutábamos en la distancia y en el deseo.
Se ha muerto Clarita y ya no nos vemos en la cama, ni en la cocina. No. Ni si quiera en su rincón para recibir la dosis diaria de cariño que le reclamábamos por separado.
Y se hace pesado el piso sin esa mediadora entre nosotros.
Las mascota son los grandes mediadores en las relaciones intra e inter humanas, no hay dudas de esto.
ResponderEliminarSaludos,
J.
Amén. Por eso yo no tengo ninguna. Que seguro que me condiciona. Bastante con un hijo.
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