La conozco. No sé de qué. Será del trabajo. La conozco y ella me conoce. Nos hemos sentado frente a frente y no paramos de mirarnos. ¿De qué coño la conozco? Por que quiero ir y decirle y... yo creo que ella también lo piensa. Y un gintonic lleva a otro. Ella bebe esa bebida que antes era el Nestea. Tres llevamos cada uno. Cada cual en su mesa, con su gente, charlando y, de vez en cuando, mirándonos. Y hay algo...
Se levanta para entrar en el bar, la sigo. La llamo y le pregunto. Nosotros nos conocemos ¿verdad? Tenemos algo pendiente y ella asiente. Me sonríe y me habla por fin. No bebas mas si vas a a coger el coche me dice. Y entonces la recuerdo: la agente que me multó el martes.
El desengaño necesario para no cometer errores.
ResponderEliminarPodría haber sido la muerte y no sé si eso sería mejor o peor...
ResponderEliminarSaludos,
J.
El cipote se estaría relamiendo, y mira tú...
ResponderEliminarJajaja. Me ha gustado
ResponderEliminarLo bueno es que ya tiene tu dirección, mitad del trabajo hecho... la otra mitad es dejar de beber cuando vas a conducir ;)
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