La conozco. No sé de qué. Será del trabajo. La conozco y ella me conoce. Nos hemos sentado frente a frente y no paramos de mirarnos. ¿De qué coño la conozco? Por que quiero ir y decirle y... yo creo que ella también lo piensa. Y un gintonic lleva a otro. Ella bebe esa bebida que antes era el Nestea. Tres llevamos cada uno. Cada cual en su mesa, con su gente, charlando y, de vez en cuando, mirándonos. Y hay algo...
Se levanta para entrar en el bar, la sigo. La llamo y le pregunto. Nosotros nos conocemos ¿verdad? Tenemos algo pendiente y ella asiente. Me sonríe y me habla por fin. No bebas mas si vas a a coger el coche me dice. Y entonces la recuerdo: la agente que me multó el martes.
El desengaño necesario para no cometer errores.
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