"Para morirse, lo único que se necesita es: estar vivo."
Mamá de Bubo.
"Hoy dice el periódico que ha muerto una mujer que conocí..."
Joaquín Sabina.
Me he enterado leyendo la prensa. Es lo que tiene estar tanto tiempo fuera de casa. Se ha muerto mi vecino. Durante un tiempo fue una constante en mi piso. Se llevaba muy bien con mi ex. Los dos tenían ese aire de... ¿como decirlo? Como que el mundo les debe algo, que esto no puede ir con ellos, que se merecen más. Un... yo más, o yo mejor. No se. Se ha muerto con cincuenta y tres años. ¡Una putada! Aunque para él... creo que no. Al parecer ni se ha enterado. Un ataque al corazón. Un día estás fumando un purito en la entrada del portal y al día siguiente estás criando malvas. Total que ahora mismo tengo una serie de sentimientos contradictorios. Primero por la pena que puede suscitar un hecho como este. Joder lo conozco desde hace dieciocho años, lo menos, pero yo soy de esos vecinos del hola y adios, excepto tres o cuatro con los demás no tengo mucho más que hablar. Los nenes, mi vecina que debe encontrarse fatal. Todo eso. Pero también me jode no haberme enterado de otra manera. Me jode que me hayan llamado preguntando si lo sabía y decir que sí. (No he dicho que me he enterado por el periódico, de hecho ni si quiera he hablado con mis vecinos. Es lo que tiene estar tanto tiempo fuera de casa. - ¿Lo había dicho ya? Supongo que será algún tipo de justificación.) El caso es que hoy, después de enterarme, estoy un poco más jodido que antes. Que lo único que me apetece es llegar a casa, besar a Silvia, acurrucarme en sus brazos y beberme la vida a tragos largos, o, en su defecto, un whisky decente. Chocar la copa con la pared y... brindar por él.