A veces algo de lo que pasa por la vida se filtra en este blog. Otras veces es la fantasía la que se da una vuelta.
El formato corto predomina pero siempre hay excepciones.
Tengo que limitar los juegos donde haya contacto. O eso, o jugar solo con gente mi edad. Gente a la que perder un partido no le importe nada. Personas con responsabilidades, con coherencia, que no te van a rebañar la pierna como si fuese la guadaña de la muerte. Que después de un encontronazo te pidan perdón en lugar de escupir a las piernas. Tengo que dejar de hacer el cafre cada vez que me meto en un campo de juego.
Además de las presumibles agujetas... me he vuelto a joder la pierna.
El rey lo dejó todo preparado y avanzó por el terreno. Irían por él.
Mientras, su ejercito destrozaba el flanco contrario del enemigo. El rey sabía que su fin era inmediato y cajó en la casilla G-4, no pudo ver como sus subditos continuaban luchando ante la incertidumbre de sus oponentes que vieron como tambien morían su reyes.
Las fichas negras instalaron la república en el tablero de ajedrez.
El poeta le canta a la hermosura. A los cabellos de su dama a su porte y su perfil. A su figura de sílfide, le alaba las piernas, su cientura, su pecho y su sonrisa. El poeta junta las monedas que le ofrecen por su versos y, por fin, puede irse de putas.
Llegó tarde y cansado. La cena es un relato en la cama y besos. Solo interrumpe el sueño para hacerle el amor y Dire Straits lo despierta áun de madrugada. La ducha le sienta bien, se despide de ella con el último beso y un hasta luego. Dos onzas de chocolate mientras espera un autobús y sigue respirando el aire frío de la noche. Las luces del día tardarán en aparecer y ya llega retrasado al trabajo.