26/12/22

Tiempo perdido

Son jóvenes. Aunque a mis años, ya, medio planeta me parece joven. Llevan bolsas de plástico y una maleta enorme. Un cochecito con un bebe que duerme. Los dos se ven encantadores, sentados en el banco, con arrumacos de novios. Son las 10:30, esperan un autobús que no va a salir. Nadie les ha dicho que hoy, aunque sea lunes, es fiesta. Qu esperan en vano.

Es una niña, lo imagino por mis prejuicios de verle toda la ropa rosa. Hace unos cinco minutos que se han dado cuenta de su error y no van a poder coger le bus que esperaban. Las culpas han volado tan cerca del coche que han despertado al bebe. La madre la acuna en brazos de un lado para otro mientras llora. El padre habla por teléfono.Son las 10:55.

Ella coloca a la niña en el cochecito, y se va. Él la sigue cuatro pasos atrás. Con la maleta, las bolsas y un rencor acumulado. 





19/12/22

Mi vejez.

 Luciré mi vejez como una joya

de una ostentosa belleza

que después de toda una vida de ahorro

pude regalarme al fin. 


De Ana Pérez Cañamero 

en El Espejo Discreto.

7/12/22

Inspirar, retener, expirar.

 No sé que clase de lunes es hoy pero me cuesta respirar. Y lo hago como me enseñó aquel profesor de gimnasia en el instituto: Inspirar, retener, expirar. Como si quisiera que el aire se llevase todo lo malo que hay dentro del cuerpo; lejos, lo mas lejos que pueda llegar un soplido. Confiando en que se una a otro y sea el huracán de Florida que provoca la puta mariposa de Japón. 

Respirar, a veces, se hace tan difícil. Y no fuimos conscientes hasta hacernos mayores. Ni nos dimos cuenta de pequeños, alguna vez, si acaso, de adolescentes o jóvenes. Como aquella vez que se Silvia se besaba con el cabrón de Fernando. ¡Joder! Aquella vez ni todo el entrenamiento de gimnasia me hacía mantener una respiración decente. ¡Si! Fue difícil poner en práctica aquello de: inspirar, retener, expirar. 

Aprendí, claro que aprendí. Y ahora cuando cuesta respirar vuelvo a aquel curso e inspiro... retengo... expiro. Sin prisas. Como si nadie estuviese mirando. Como si el cadaver a mis pies solo fuese una brisa que provocará un puto huracán lejos de aquí.  

14/11/22

Recopilación de servilletas.

 De vez en cuando ha salido por ahí un micro, o un post, de algo que en su momento escribí en servilletas, facturas, o cualquier hoja suelta. Esta mañana, al ponerme la sahariana, me he encontrado una cantidad increíble de ese tipo de escritura. Dos servilletas, tres cuartillas del curro escritas por completo y un ticket de un bar donde no recuerdo haber estado. El caso es que este post viene a cuento de esas ideas, esos micros, que se originan en un momento donde no te pille ni el ordenador, ni cuaderno, y solo puedes echar mano de lo que tienes alrededor. Esta mañana, cuando he encontrado todo lo que había escrito el sábado por la tarde, me ha hecho mucha ilusión y no quería dejar pasar sin escribir un post. 

Así que... Aquí está. Un entrada para recordar que tenía un montón de papelajos escritos con un jartón de morralla. Lo que había escrito no me ha servido ni para reciclar por que de las tonterías que tenía me ha dado tanto coraje que han ido a la primera papelera. 


Y es que está bien tener ideas, pero todas no pueden ser buenas.

11/11/22

La venencia.

 Después de las mil quinientas veintisiete fotografías, dos arriba o abajo, que le ha hecho el venenciador invita al japones a que pruebe él. El tipo declina la invitación pero desde atrás lo alientan y a la segunda insistencia del morilense acepta. 

El tipo se acerca y le hace tres reverencias a Rafael, famoso en el mundo de la bodega por ser uno de los venenciadores mas ilustres. Rafael asiente y le pasa con mucho mimo la venencia. El japones copia los gestos del venenciador. Coge la copa con la mano izquierda, introduce el latiguillo en el barril con el mismo arte que el morilense y comienza a sacar el líquido. La gente al rededor está espectante cuando sube la venencia. ¡Ni una gota! Al japones no se le cae ni una gota de vino. La ha tirado cerca de la copa y mientras iba subiendo y alargando el chorro que ha cortado como si usase katana en vez de venencia. 

Los aplausos de los visitantes de la exposición contrastan con la cara de Rafael que retira su venencia al japones que vuelve a hacer tres reverencias mientras sigue disparando su cámara. 

29/10/22

La visita.

 Aún se le sigue haciendo un nudo en la garganta cuando su mamá, entre curiosa y acongojada, le pregunta:

- ¿Y como sigue su madre?


Alzheimer
Alzheimer


27/10/22

de trenes.

 ¿Que pierdo el tren? ¡El tren soy yo! El que quiera que se suba. 


Leido por ahí y no recuerdo donde. 

21/10/22

¡Volar!

 

A fin de cuentas era lo que siempre había deseado. ¡Volar! Así que comenzó a disfrutarlo. El aire en su cara, la velocidad. Comenzó a disfrutar incluso del miedo que le dio el primer paso cuando saltó de la azotea.

11/9/22

Edad

 "En mi interior tengo todas las edades, y en mi rostro la que me otorgan los demás. No soy yo quien decide. "

Laure Adler.