Ya no quedan en su cara
pero el escote parece decir lo contrario.
Tetas operadas
con ganas de salir al mundo.
El cuello aún
no pasó por quirófano
pero sus uñas tienen
una manicura perfecta
arreglada después de cocinar
de acariciar sin prisas
o masturbarse con El Turco.
Botas hasta la rodilla y
minidalda por el muslo.
Diez ojos,
todas las miradas de su alrededor
son suyas cada vez que cruza las piernas.
Disimulando para el resto
del bar. Por que esos ya
los conoce. Y ella hoy
quiero algo nuevo.
Como el tipo que escribe
en servilletas de bar,
el mismo que no le quita ojo
ni a su escote, ni a sus piernas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Qué me dices?